Capítulo 1: Introducción
Este libro trata de la mente. Es importante entender bien la naturaleza y las funciones de la mente, porque este conocimiento especial nos abrirá las puertas del camino que nos conduce a la liberación. En los Sutras y en las escrituras del Mahamudra se dice:«Si realizas tu propia mente, te convertirás en un Buda; no busques la Budeidad en ningún otro lugar».
En este verso se encierra una enseñanza muy profunda. Nos revela que es posible comprender la mente de diferentes maneras. Podemos conocer las mentes burdas, las sutiles y la muy sutil, y podemos hacerlo intelectualmente, es decir, por medio de una imagen genérica, o de modo directo, por propia experiencia. Con el estudio de este libro y de otros comentarios de autoridad sobre el Mahamudra vajrayana, como La luz clara del gozo, adquiriremos un entendimiento intelectual de los distintos niveles de la mente. Sobre esta base, si nos adiestramos en las prácticas de meditación que se presentan en el Mahamudra vajrayana, lograremos una experiencia directa de nuestras mentes burdas, de las sutiles y de la muy sutil. Cuando realicemos nuestra mente muy sutil de manera directa, habremos alcanzado una elevada realización de la luz clara y estaremos muy cerca de convertirnos en un Buda. Esta realización se transformará pronto en la sabiduría omnisciente de un Buda y así nos convertiremos en un ser iluminado.
Si comprendemos con claridad la naturaleza de la mente, sabremos con certeza que su continuo no cesa con la muerte y no dudaremos de la existencia de las vidas futuras. Si creemos en ellas, reconoceremos la importancia de asegurar nuestro bienestar y felicidad futuros, y emplearemos la vida en hacer los preparativos necesarios. De esta manera evitaremos desperdiciar nuestra preciosa existencia humana atendiendo sólo a las preocupaciones de esta vida. Por lo tanto, un buen entendimiento de la mente nos resultará muy útil.
En los Sutras de la perfección de la sabiduría y en otras escrituras, se dice que todos los fenómenos son como sueños. Esto significa que, así como nuestras experiencias oníricas son meras apariencias de la mente, los seres, sus entornos y disfrutes, y los demás fenómenos también lo son. Al principio esto no es fácil de entender, pero el siguiente razonamiento nos servirá de ayuda. Durante el estado de vigilia percibimos muchas cosas, pero cuando nos dormimos dejan de existir porque la mente en la que aparecen cesa. Durante los sueños somos soñadores y lo único que percibimos son objetos oníricos. Al despertarnos desaparecen porque la mente que los percibía ha cesado: ésta es la única razón por la que dejan de aparecer. Si lo pensamos con detenimiento, comprenderemos que, al igual que los objetos que aparecen en el sueño, los demás fenómenos no son más que meras apariencias de la mente. Así descubriremos que podemos hacer desaparecer lo que nos resulte desagradable con sólo eliminar los estados mentales impuros, y experimentar lo que deseemos generando una mente pura. De esta manera conseguiremos satisfacer nuestros deseos. Por lo tanto, comprender la mente es una verdadera joya que colma todos los deseos.
Aunque todos los seres tenemos mente, la mayoría poseemos un entendimiento muy vago de su naturaleza y funciones. Por ejemplo, si no nos hemos adiestrado en el Dharma, lo más probable es que sepamos muy poco acerca de los diferentes tipos de mentes, la manera en que se generan y cómo nos afectan en la vida diaria. No podremos distinguir entre mentes virtuosas y perjudiciales, ni sabremos cómo cultivar las primeras y abandonar las segundas. ¿Por qué necesitamos comprender esto? Porque tanto el sufrimiento como la felicidad dependen de la mente; por consiguiente, si queremos resolver nuestros problemas y disfrutar de verdadero bienestar, tenemos que saber cómo funciona la mente para poder dominarla. Ésta es la única manera de mejorar la calidad de nuestras vidas ahora y en el futuro.
En los últimos años, nuestro entendimiento y control del mundo externo han aumentado considerablemente, y como resultado hemos presenciado un notable progreso material. Sin embargo, la felicidad del ser humano no se ha incrementado del mismo modo. Hoy día no hay menos sufrimientos ni menos infortunios en el mundo, incluso se podría decir que ahora experimentamos más problemas e infelicidad que nunca. Esto indica que la causa de la felicidad y la solución a nuestros problemas no se encuentran en el conocimiento y control del mundo externo. La felicidad y el sufrimiento son estados mentales y, por lo tanto, sus causas principales no existen fuera de la mente misma. Si queremos ser verdaderamente felices y liberarnos del sufrimiento, debemos mejorar nuestra comprensión de la mente.
Cuando las cosas no marchan bien y nos encontramos en dificultades, solemos pensar que la situación en sí misma es la causa del problema, pero en realidad todas las contrariedades que experimentamos provienen de la mente. Si respondiésemos ante las dificultades con una mente pacífica y constructiva, no nos causarían problemas sino que las consideraríamos como oportunidades y retos para progresar en nuestro desarrollo personal. Los problemas sólo aparecen cuando no sabemos reaccionar de manera constructiva ante las dificultades. Por consiguiente, si queremos solucionar nuestros problemas, debemos aprender a dominar nuestra mente.
Buda enseñó que la mente tiene el poder de crear todos los objetos, agradables y desagradables. Este modo de pensar es compartido por las cuatro escuelas budistas: las dos escuelas hinayanas –la vaibhashika y la sautrántika– y las dos mahayanas –la chitamatra y la madhyamika–. Según esta creencia, el mundo es el resultado del karma o las acciones de los seres que lo habitan. Un mundo puro es el fruto de acciones puras, y uno impuro lo es de acciones impuras. Puesto que todas las acciones son creadas por la mente, todos los objetos, incluyendo el mundo, también lo son. No hay otro creador que la mente misma. Los budistas lo creen así porque tienen fe en las enseñanzas de Buda.
Por lo general solemos decir «He hecho esto y lo otro» o «Él o ella ha hecho esto y lo otro», pero el verdadero creador de todas las cosas es la mente. Nosotros somos esclavos de nuestra mente y ella es la verdadera creadora. Cuando nuestra mente desea hacer algo, no tenemos otra elección que hacerlo. Desde tiempo sin principio hemos estado bajo su control, actuando sin libertad, pero si ahora practicamos el Dharma con sinceridad, podemos cambiar esta situación y dominar por completo nuestra mente. Sólo entonces disfrutaremos de verdadera libertad.
De las cuatro escuelas, la chitamatra defiende la idea de que la naturaleza de todos los fenómenos, incluyendo el mundo, es la misma que la de la mente que los aprehende y que éstos no existen fuera de ella. Los chitamatrins dicen que si, por ejemplo, soñamos con una montaña, su naturaleza es la misma que la de la mente del sueño y no existe fuera de ella. Si lo hiciera, en nuestro pequeño dormitorio debería caber una montaña, lo cual es absurdo. Los seguidores de esta escuela no sólo afirman esto acerca de los objetos oníricos, sino también respecto a todos los demás fenómenos; al igual que en el caso de la montaña del sueño, la naturaleza de todos los objetos es la misma que la de la mente que los aprehende.
La escuela madhyamika-prasanguika, la más elevada de las cuatro escuelas budistas, sostiene que todos los fenómenos son meramente designados por la mente y que no tienen existencia propia.
Lo más importante que nos enseñan estas escuelas es que no es posible encontrar la liberación del sufrimiento fuera de la mente. La liberación permanente sólo puede lograrse con la purificación de la mente; por lo tanto, si queremos resolver nuestros problemas y disfrutar de paz y felicidad duraderas, debemos mejorar nuestro conocimiento y entendimiento de la mente.
El tema de la mente se presenta en dos partes. En la primera se muestran la naturaleza y las funciones de los diferentes tipos de mentes y cómo conocer mejor nuestra propia mente. Primero se define cada tipo de mente con claridad para su correcta identificación y luego se enumeran sus diferentes clasificaciones y se ilustran con ejemplos. A continuación se describe cómo se generan estas mentes y por último se ofrecen consejos para aplicar nuestro entendimiento de cada tipo de mente a nuestra práctica de Dharma. Estas enseñanzas nos ayudarán a adquirir un conocimiento válido de la mente y a alcanzar realizaciones de Dharma.
En la segunda parte se presentan las mentes primarias y los factores mentales. Se pone de relieve la diferencia entre los estados mentales virtuosos y los que no lo son a fin de aprender a cultivar los primeros y eliminar los segundos. Primero se describen las seis mentes primarias y su relación con los factores mentales que las acompañan. Luego se muestran las definiciones, divisiones y funciones de cada uno de los cincuenta y un factores mentales. Estas enseñanzas nos ayudarán a controlar nuestros engaños y a alcanzar la liberación permanente del sufrimiento.

