Capítulo 1: Introducción
El comentario a la práctica del tantra del yoga supremo de Vajrayoguini consiste en la introducción, el comentario principal de las etapas de generación y de consumación, y la dedicación. La primera parte, la introducción, consta de siete apartados:- Generación de la motivación correcta.
- Origen y linaje de estas instrucciones.
- Beneficios de practicar estas instrucciones.
- Biografías de practicantes budistas del pasado que alcanzaron realizaciones gracias a estas instrucciones.
- Requisitos necesarios para practicar estas instrucciones.
- Las cuatro causas especiales para alcanzar realizaciones con rapidez.
- ¿Qué son la Tierra Pura externa y la Tierra Pura interna de las Dakinis?
Generación de la motivación correcta
En estas instrucciones se revela el camino espiritual extraordinario del tantra o mantra secreto, el método más rápido y profundo para alcanzar la iluminación. Deberíamos alegrarnos de disponer de la preciosa oportunidad de estudiar estas enseñanzas, puesto que si las ponemos en práctica, pueden conducirnos a la iluminación total en una sola y breve vida humana. Sin embargo, para que el estudio de estas instrucciones sea verdaderamente beneficioso, debemos cultivar una motivación pura. Si leemos este libro por mera curiosidad intelectual, no extraeremos su significado real. A fin de recibir el máximo beneficio de estas instrucciones, cada vez que las estudiemos o practiquemos hemos de comenzar generando una motivación pura y altruista. Para ello podemos recitar la siguiente oración tres veces concentrándonos en su significado:
Yo y todos los seres sintientes, innumerables como el espacio infinito,
desde este momento hasta que alcancemos la esencia de la iluminación,
nos refugiamos en los gloriosos y sagrados Gurus,
nos refugiamos en los Budas perfectos, los Seres Bienaventurados,
nos refugiamos en el Dharma sagrado,
nos refugiamos en la Sangha Superior.
A continuación recitamos la siguiente oración tres veces:
Una vez que haya alcanzado el estado completo de un Buda voy a liberar a todos los seres sintientes del océano del sufrimiento del samsara y a conducirlos al gozo de la iluminación completa. Con este propósito voy a practicar las etapas del camino de Vajrayoguini.
Origen y linaje de estas instrucciones
Las enseñanzas de las dos etapas de la práctica de Vajrayoguini fueron impartidas originalmente por Buda Vajradhara. Este se manifestó bajo el aspecto de Heruka para revelar las enseñanzas del Tantra raíz de Heruka, y es en este Tantra donde se expuso por primera vez la práctica de Vajrayoguini. Todos los linajes de las instrucciones de Vajrayoguini se remontan a esta primera revelación. De estos linajes, los tres más practicados son: el de Narokhacho, que fue transmitido de Vajrayoguini a Naropa; el de Maitrikhacho, que fue transmitido de Vajrayoguini a Maitripa; y el de Indrakhacho, que fue transmitido de Vajrayoguini a Indrabodhi. El presente comentario a las etapas de generación y de consumación de Vajrayoguini está basado en las instrucciones del linaje de Narokhacho.
Origen del tantra de Heruka
Hubo un tiempo en que este universo estaba dominado por la deidad mundana Ishvara. Sus mandalas y lingams (esculturas fálicas) podían encontrarse en muchos lugares de este mundo, siendo los más importantes los conocidos como veinticuatro lugares sagrados. Sus seguidores solían sacrificar animales en su honor como ofrenda, lo cual le complacía mucho. En señal de agradecimiento, Ishvara los ayudaba a adquirir riquezas y tener éxito en sus actividades mundanas, pero se oponía a todo aquel que intentara alcanzar la liberación o la iluminación. Bajo la influencia de Ishvara, los habitantes de este mundo degollaban miles de animales a diario pensando que estaban realizando acciones virtuosas. En realidad, lo único que hacían era acumular un grave karma negativo y alejarse cada vez más de la oportunidad de alcanzar la liberación o la iluminación.
Los Héroes y Heroínas de las cinco Familias de Budas no podían tolerar esta situación y pidieron a Buda Vajradhara que interviniese. En respuesta a su petición, Buda Vajradhara se manifestó como Heruka y con el poder de sus bendiciones subyugó a Ishvara y transformó los mandalas de esta deidad mundana en los suyos propios. Las demás Deidades del mandala de Heruka subyugaron al séquito de Ishvara convirtiendo a todos sus miembros en seguidores de Heruka.
Heruka no reabsorbió los mandalas que había emanado en los veinticuatro lugares sagrados, sino que los mantuvo intactos y, por lo tanto, incluso hoy día los seres que poseen un karma muy puro pueden ver estos mandalas, así como a los Héroes y Heroínas que habitan en ellos. Para los practicantes de Heruka y Vajrayoguini estos lugares sagrados son especialmente poderosos para practicar la meditación.
Después de subyugar a Ishvara y a su séquito, Heruka reveló los Tantras raíz conciso, medio y extenso. De ellos, solo el Tantra raíz conciso de Heruka se tradujo del sánscrito al tibetano. Buda Vajradhara reveló también muchos tantras aclaratorios como comentarios a los tantras raíz, y varios de ellos fueron traducidos también al tibetano. Es en estos Tantras raíz y aclaratorios, y en especial en los capítulos cuarenta y siete y cuarenta y ocho de los cincuenta y uno de que consta el Tantra raíz conciso de Heruka, donde Buda Vajradhara presenta instrucciones claras acerca de la práctica de Vajrayoguini.
Linaje de estas instrucciones
El primer Guru del linaje de estas instrucciones es Buda Vajradharma y el segundo es Buda Vajrayoguini. Vajrayoguini transmitió estas instrucciones directamente a Naropa, que las puso en práctica con diligencia y, como resultado, alcanzó elevadas realizaciones.
Aunque Naropa tenía muchos discípulos, mantuvo su práctica de Vajrayoguini en secreto y solo la transmitió a dos hermanos nepalíes de la ciudad de Pamting, conocida actualmente como Pharping. Reconoció que los dos hermanos Pamtingpa, Yhigme Dragpa y su hermano menor Ngauang Dragpa, tenían una conexión kármica muy fuerte con estas instrucciones. Sakya Pandita Kunga Gyaltsen y otros ilustres maestros destacaron el hecho de que ni siquiera el discípulo más famoso de Naropa, Marpa, el gran maestro tibetano, recibió estas enseñanzas.
Los hermanos Pamtingpa transmitieron estas instrucciones a los traductores tibetanos Lokia Sherab Tseg y Malgiur Lotsaua. Este último fue quien tradujo el Tantra raíz conciso de Heruka del sánscrito al tibetano. Gracias a su bondad muchos tibetanos lograron en el pasado convertirse en grandes yoguis y yoguinis, y muchas otras personas tienen también en la actualidad la oportunidad de estudiar y practicar los Tantras de Heruka y Vajrayoguini. El mismo Malgiur Lotsaua alcanzó la Unión Suprema de Vajradhara y la Tierra Pura de las Dakinis en esa misma vida.
A partir de Malgiur Lotsaua estas instrucciones fueron transmitidas de maestro a discípulo en una sucesión ininterrumpida hasta llegar a Pabongkha Rimpoché, quien las transmitió a su vez al venerable Kyabyhe Triyhang Doryhechang, Sostenedor del Linaje. Yo, el autor, las recibí de este gran maestro.
Desde Buda Vajradharma hasta Kyabyhe Triyhang Doryhechang han habido treinta y siete Gurus del linaje. El linaje de estas instrucciones es directo y las bendiciones transmitidas desde Buda Vajradharma permanecen intactas. Cada uno de los Gurus del linaje adquirieron una experiencia completa de esta práctica, lo cual asegura que su poder no ha disminuido. Estas instrucciones son auténticas y están expuestas con gran claridad. Si las ponemos en práctica con una convicción firme y entusiasmo, sin lugar a dudas alcanzaremos realizaciones.
Beneficios de practicar estas instrucciones
En el Tantra raíz conciso de Heruka se dice que los beneficios que se obtienen con la práctica de Vajrayoguini son ilimitados y que ni siquiera mil voces unidas podría jamás enumerarlos. Entre ellos cabe mencionar diez beneficios principales.
Si practicamos estas instrucciones, recibiremos grandes y poderosas bendiciones
Si practicamos estas instrucciones, recibiremos con rapidez grandes y profundas bendiciones de todos los Budas. Estas bendiciones nos ayudarán a nivel temporal y finalmente nos permitirán alcanzar la meta final de la iluminación.
Estas instrucciones son la síntesis de todas las instrucciones esenciales
Las instrucciones de la práctica de Vajrayoguini son la síntesis de todas las enseñanzas esenciales contenidas en los Tantras de Heruka, Yamantaka y Guhyasamayha. Todas las prácticas esenciales de las etapas del mantra secreto están contenidas en la práctica de Vajrayoguini.
Estas instrucciones son fáciles de practicar
Las instrucciones de la práctica de Vajrayoguini contienen meditaciones claras y concisas que se pueden practicar con bastante facilidad. El mantra es corto y fácil de recitar, y las visualizaciones del mandala, de la Deidad y del mandala corporal son sencillas en comparación con las de otras Deidades del tantra del yoga supremo. Incluso aquellos que tienen una capacidad limitada y poca sabiduría pueden realizar estas prácticas sin mucha dificultad.
Si practicamos estas instrucciones, alcanzaremos logros con rapidez
Muchos grandes maestros, como Kyabyhe Triyhang Doryhechang, dijeron que gracias a la práctica de Vajrayoguini, aquellos que sean medianamente afortunados podrán alcanzar la Tierra Pura de las Dakinis en una sola vida. Los que sean más afortunados la lograrán con facilidad, e incluso los poco afortunados podrán alcanzarla en el estado intermedio entre la muerte y el siguiente renacimiento. Si durante la vida recitamos el mantra de Vajrayoguini sin cesar, lo recordaremos en el momento de la muerte. Entonces, como en un sueño, oiremos las voces de Vajrayoguini y su séquito de Dakinis que nos llamarán e invitarán a su tierra pura. De este modo Vajrayoguini nos guiará a través del proceso de la muerte y el estado intermedio, y nos conducirá a la Tierra Pura de las Dakinis.
Se dice que incluso aquellos que son muy poco afortunados y no alcanzan la Tierra Pura de las Dakinis en el estado intermedio son conducidos por Vajrayoguini a su tierra pura en el transcurso de siete vidas. Aunque estos practicantes se encuentren en el más profundo de los infiernos, Vajrayoguini bendecirá sus mentes. Entonces, las acciones virtuosas que realizaron en el pasado madurarán, se liberarán de los infiernos y serán guiados directamente a la Tierra Pura de las Dakinis.
Por lo tanto, si guardamos nuestros compromisos con pureza y practicamos estas instrucciones con sinceridad, podremos alcanzar la Tierra Pura de las Dakinis en esta misma vida, en el estado intermedio o, con toda seguridad, en el transcurso de siete vidas.
Estas instrucciones contienen la práctica de un mandala corporal especial
No todas las Deidades incluyen en su práctica un mandala corporal. Aquellas que lo hacen son más profundas que las que carecen de él, y de todos los mandalas corporales, el de Vajrayoguini es el más profundo.
Estas instrucciones contienen el yoga inconcebible extraordinario
El yoga inconcebible extraordinario es un método especial y exclusivo de la práctica de Vajrayoguini mediante el cual es posible alcanzar la Tierra Pura de las Dakinis en una sola vida sin abandonar nuestro cuerpo actual.
Las etapas de generación y de consumación pueden practicarse combinadas
En prácticas como la de Yamantaka o Guhyasamayha, el practicante no puede meditar en la etapa de consumación hasta no haber adquirido alguna experiencia en la etapa de generación. No obstante, en la práctica de Vajrayoguini podemos adiestrarnos en las meditaciones de la etapa de consumación, e incluso alcanzar ciertas realizaciones de dicha etapa, al mismo tiempo que lo hacemos en la etapa de generación.
Estas instrucciones son especialmente apropiadas para aquellos que tienen un fuerte apego
Por lo general, las personas que tienen un fuerte apego encuentran difícil adiestrarse en el Dharma, pero en el caso de la práctica de Vajrayoguini no ocurre así. Por todo el mundo existen innumerables emanaciones de Heruka y Vajrayoguini que se manifiestan como hombres y mujeres corrientes. Estas emanaciones ayudan a los practicantes puros de Vajrayoguini a transformar su apego en el camino espiritual. Si dichos practicantes mantienen sus compromisos escrupulosamente y se adiestran con fe y perseverancia en los once yogas, finalmente se encontrarán con una emanación de Vajrayoguini bajo el aspecto de un hombre o una mujer de apariencia atractiva. Al inducir deseo en el practicante, la emanación bendecirá sus canales, aires y gotas. Entonces, al entrar en unión con la emanación, el practicante podrá transformar su deseo en el gran gozo espontáneo. Con esta mente gozosa meditará en la vacuidad y finalmente eliminará todas sus perturbaciones mentales, incluyendo el apego, y de este modo alcanzará con rapidez la iluminación total. Al igual que el fuego producido al quemar madera acaba por consumir el propio combustible del que se alimenta, el gozo tántrico que se obtiene a partir del apego termina por consumir el propio apego que lo induce. Este método tan hábil de transformar el apego en el camino espiritual fue adoptado por maestros como Ghantapa y Tilopa.
La esencia de la práctica del tantra del yoga supremo es generar la mente de gran gozo espontáneo y utilizar esta mente gozosa para meditar en la vacuidad. La mente de gran gozo espontáneo se alcanza al disolver los aires internos en el canal central mediante las meditaciones de la etapa de consumación. Para que estas sean fructíferas, necesitamos que las Deidades bendigan los canales, aires internos y gotas de nuestro cuerpo, y esto se logra por medio de la práctica de la etapa de generación.
Estas instrucciones son especialmente apropiadas para estos tiempos de degeneración
Con la práctica de Vajrayoguini recibimos muchas bendiciones, especialmente en estos tiempos de degeneración. Se dice que a medida que degenera el nivel de espiritualidad, a los meditadores les resulta más difícil recibir bendiciones de otras Deidades. Sin embargo, en el caso de Heruka y Vajrayoguini ocurre justo lo contrario; a medida que los tiempos degeneran, los practicantes reciben sus bendiciones con mayor facilidad.
Cada vez que Vajradhara exponía uno de sus Tantras emanaba el mandala correspondiente y tras haber completado el discurso lo reabsorbía. Por ejemplo, cuando reveló el Tantra raíz de Kalachakra, Vajradhara emanó el mandala de esta Deidad y una vez que hubo terminado lo reabsorbió. No obstante, en el caso de Heruka y Vajrayoguini no reabsorbió los mandalas. Estos todavía existen en varios lugares del mundo, como en los veinticuatro lugares sagrados. Por esta razón los seres humanos que viven en este mundo poseen una relación especial con Heruka y Vajrayoguini, y reciben sus bendiciones con rapidez. Además, en el Tantra raíz de Heruka, Vajradhara prometió que en el futuro, cuando los tiempos degeneraran espiritualmente, Heruka y Vajrayoguini concederían sus bendiciones a aquellos que tuvieran un fuerte apego.
Por lo general, a medida que aumenta el número de Gurus del linaje de la práctica de una Deidad, al practicante le resulta más difícil recibir las bendiciones de dicha Deidad; pero cuanto mayor es el número de Gurus de los linajes de Heruka y Vajrayoguini, sus bendiciones se reciben con mayor rapidez.
El mantra de Vajrayoguini posee muchas cualidades especiales
En el Tantra raíz de Heruka se dice que los logros espirituales pueden alcanzarse simplemente con la recitación del mantra de Vajrayoguini aunque se realice con poca concentración. Hoy día no se pueden conseguir los mismos resultados con la recitación de los mantras de otras Deidades. Sin embargo, para alcanzar realizaciones solamente recitando este mantra, debemos tener una fe y convicción firmes tanto en Vajrayoguini como en su mantra.
Si pensamos detenidamente en los beneficios y cualidades especiales de estas instrucciones, nos daremos cuenta de la preciosa oportunidad de que disponemos ahora para estudiarlas y practicarlas. Como consecuencia sentiremos una gran alegría que reforzará nuestra fe en estas instrucciones y nos animará a adiestrarnos en ellas.
Biografías de practicantes budistas del pasado que alcanzaron realizaciones gracias a estas instrucciones
Muchas personas han alcanzado las más elevadas realizaciones con la práctica de Vajrayoguini. Muchos de los ochenta y cuatro Mahasidhas de la antigua India alcanzaron sus logros con la práctica de Heruka y Vajrayoguini, y desde el momento en que estos Tantras se introdujeron en el Tíbet, muchos tibetanos alcanzaron también realizaciones similares. Todavía es posible imitar a estos grandes maestros y obtener los mismos logros.
A continuación se relata una breve biografía de cinco grandes practicantes que recibieron el cuidado especial y la guía de Vajrayoguini, y que, como resultado, alcanzaron la Tierra Pura de las Dakinis.
Luyipa
Luyipa era un gran Mahasidha indio que confió en Heruka y Vajrayoguini. En cierta ocasión, en el décimo día del mes lunar fue a un cementerio a meditar, pero al llegar allí se encontró con un grupo de hombres y mujeres que estaban celebrando una fiesta. Una de las mujeres le ofreció un trozo de carne y al tomarlo recibió unas bendiciones tan profundas en su mente que su percepción de las apariencias ordinarias fue purificada de inmediato. Entonces tuvo una visión de Heruka y Vajrayoguini, y comprendió que estos hombres y mujeres en realidad eran Héroes y Heroínas. Gracias a su práctica sincera, Vajrayoguini se manifestó como la mujer que le ofreció el trozo de carne y de este modo lo ayudó a alcanzar tanto la Tierra Pura externa de las Dakinis como la interna.
Ghantapa
El Mahasidha Ghantapa vivía en medio de un bosque en Odivisha, conocido hoy día como Orissa, en la India, donde se dedicó de manera intensiva a practicar la meditación de Heruka y Vajrayoguini. Puesto que vivía en un lugar tan alejado, su dieta era pobre y tenía el cuerpo demacrado. Un día, el rey de Odivisha fue al bosque a cazar y se encontró con Ghantapa. Al ver que estaba tan delgado quiso saber por qué llevaba una vida tan austera. Entonces invitó a Ghantapa a regresar con él a la ciudad y le prometió que le daría cobijo y alimentos. Ghantapa rechazó la invitación diciendo que al igual que es imposible sacar a un elefante de un bosque con unas riendas de hilo fino, tampoco era posible que él cayera en la tentación de abandonar el bosque por los obsequios de un rey. Enfadado por la negativa de Ghantapa, el rey lo amenazó con vengarse y regresó al palacio.
El rey estaba tan enfurecido que convocó a un grupo de mujeres de la ciudad y les relató la historia del monje engreído que vivía en el bosque. Ofreció una gran recompensa a la que consiguiese seducirlo y le hiciese romper sus votos de castidad. Una de las mujeres, una tabernera, dijo que era capaz de hacerlo y se fue al bosque en busca de Ghantapa. Cuando finalmente lo encontró, le preguntó si necesitaba una sirvienta. Ghantapa le contestó que no, pero sintió que tenía una fuerte relación de vidas anteriores con ella y le permitió que se quedara. Ghantapa le dio numerosas instrucciones espirituales e iniciaciones, y los dos practicaron la meditación con sinceridad. Al cabo de doce años, ambos alcanzaron la Unión de No Más Aprendizaje, la iluminación total.
Cierto día, Ghantapa y la que en su día había sido tabernera decidieron visitar la ciudad para despertar en la gente un mayor interés en el Dharma. La mujer fue a ver al rey y le dijo que había seducido al monje. Al principio el rey dudó de la veracidad de sus palabras, pero cuando supo que tenían dos hijos, un niño y una niña, se llenó de alegría y fijaron la fecha para que la mujer llevase a Ghantapa ante él. El rey dictó un decreto para desacreditarlo públicamente y ordenó a sus súbditos que se reunieran el día señalado para insultar y humillar al monje.
Llegada la fecha, Ghantapa y la mujer junto con los niños partieron hacia la ciudad; el hijo iba a la derecha de Ghantapa y la hija a su izquierda. Al llegar allí, Ghantapa andaba como si estuviera ebrio y sostenía un cuenco que la mujer iba llenando de vino. La audiencia, divertida, se reía, se burlaba de ellos y los insultaba. «Hace tiempo – decían a Ghantapa– nuestro rey te invitó a venir a la ciudad, pero tú, arrogante, no aceptaste su invitación. Ahora vienes borracho y acompañado de una tabernera. ¡Qué vergüenza y qué mal ejemplo das, siendo budista y monje!». Cuando se cansaron de humillarlo, Ghantapa aparentó enfurecerse y arrojó su cuenco al suelo. Este se hundió en la tierra abriéndola y de ella brotó una fuente de agua. Ghantapa se transformó en Heruka y la mujer en Vajrayoguini, el niño en un vajra que Ghantapa sostenía con la mano derecha y la niña en una campana que sostenía con la izquierda. Ghantapa y su consorte entraron en unión, y abrazados se elevaron hacia el cielo.
Los presentes, asombrados, sintieron un profundo remordimiento por haberles faltado al respeto de aquella manera. Se postraron ante Ghantapa y la emanación de Vajrayoguini, rogándoles que regresaran. Ghantapa y su consorte no aceptaron sus ruegos, pero les aconsejaron que si realmente estaban arrepentidos, confesaran sus faltas ante Mahakaruna, la personificación de la gran compasión de Buda. Debido a la intensidad del profundo remordimiento del pueblo de Odivisha y al poder de sus oraciones, de la fuente surgió una maravillosa estatua de Mahakaruna. Los habitantes de Odivisha se convirtieron en sinceros practicantes de Dharma y muchos de ellos alcanzaron elevadas realizaciones. La estatua de Mahakaruna todavía existe hoy día.
Gracias a que Ghantapa se adiestró con gran pureza en las prácticas de Heruka y Vajrayoguini mientras se encontraba en el bosque, Vajrayoguini se manifestó ante él como una tabernera sabiendo que era el momento apropiado para que recibiese sus bendiciones. Al convivir con ella, Ghantapa alcanzó el estado de la Tierra Pura de las Dakinis.
Darikapa
El Rey Darikapa era otro de los ochenta y cuatro Mahasidhas. Recibió de Luyipa las iniciaciones y enseñanzas de Heruka y Vajrayoguini. Este maestro predijo que si Darikapa abandonaba su reino y se esforzaba en la práctica de Heruka y Vajrayoguini, alcanzaría pronto la iluminación. Darikapa abandonó de inmediato su palacio y deambuló de un lugar a otro como un mendigo aprovechando cualquier oportunidad para practicar la meditación. En una ciudad del sur de la India se encontró con una cortesana muy rica que era una emanación de Vajrayoguini. Esta mujer tenía una gran mansión y Darikapa fue su sirviente durante doce años. Durante el día realizaba tareas domésticas y por la noche practicaba las instrucciones de Luyipa. Después de doce años de servicio, Darikapa alcanzó el quinto estado de la etapa de consumación, la unión de aprendizaje. Se dice que Darikapa y todo el séquito de la cortesana, unas catorce mil personas, alcanzaron la Tierra Pura de las Dakinis. De este modo Darikapa fue guiado por Vajrayoguini.
Kusali
Un monje novicio llamado Kusali también fue guiado por Vajrayoguini. Un día, cuando viajaba por una de las orillas del Río Ganges se encontró con una mujer leprosa que padecía muchos dolores y quería cruzar el río. Kusali sintió una gran compasión por la pobre mujer. La cargó sobre su espalda atándola a su cuerpo con parte de sus hábitos y empezó a atravesar el río, pero cuando estaban a mitad de camino, la leprosa se transformó en Vajrayoguini y lo condujo a la Tierra Pura de las Dakinis.
Purang Lotsaua
Purang Lotsaua era un gran maestro que vivía cerca del monasterio de Sera, en la parte occidental del Tíbet, junto con muchos de sus discípulos que eran practicantes avanzados. Cuando tras percibir ciertos signos consideró que estaba preparado para alcanzar la Tierra Pura de las Dakinis, excavó una pequeña cueva en la falda de una montaña para retirarse en soledad. El primer día de retiro proclamó al entrar en la cueva que si salía antes de haber logrado la Tierra Pura de las Dakinis, los Protectores del Dharma debían cortarle la cabeza. Le dijo a su asistente que sellara la entrada de la cueva dejando solo un pequeño agujero por donde pasar los alimentos.
Al cabo de un tiempo llegó al lugar un yogui tántrico acompañado de ocho mujeres que le dijo al asistente que querían ver a Purang. El asistente les pidió que se fueran, pero esa misma tarde, al darle a su maestro la noticia de que habían llegado unos visitantes, Purang contestó que recibiría a quien quisiera verlo. Al día siguiente los visitantes aparecieron de nuevo y el asistente los condujo hasta la cueva. Sospechando que no eran personas ordinarias, pensó en buscar un escondite desde donde poder ver lo que ocurría. No obstante, antes de que tuviera tiempo de encontrar un lugar apropiado, los visitantes se las habían arreglado para entrar. El asistente trepó hasta el agujero de la cueva y, al mirar a través de él, vio que estaba llena de luz brillante. Las ocho mujeres estaban sentadas en fila, con el yogui en un extremo y Purang en el otro. El yogui enrollaba letras de oro que luego daba a las mujeres, quienes a su vez se las entregaban a Purang, que parecía ingerirlas. Purang se dio cuenta de que el asistente estaba mirando por el agujero y le gritó que se fuera. El asistente se marchó inmediatamente. Más tarde, cuando regresó para servirle la cena al maestro, este estaba sentado a solas y no quedaba ninguna señal del yogui ni de las ocho mujeres. Esa misma noche Purang se fue a la tierra pura de Vajrayoguini.
A la mañana siguiente el asistente fue a servirle a Purang el desayuno, pero se encontró con la cueva vacía. Aunque estaba convencido de que Purang había alcanzado la Tierra Pura de las Dakinis, temía que el resto del pueblo pensara que él había sido la causa de su desaparición. Para eliminar tales sospechas, pidió a varias personas que fueran a comprobar que la entrada de la cueva permanecía sellada. Aunque algunos estaban convencidos de que Purang había alcanzado la Tierra Pura de las Dakinis, otros sospechaban que el asistente lo había asesinado.
Para resolver el caso, enviaron a un traductor tibetano al Nepal para que lo consultara con un famoso practicante de Vajrayoguini que poseía grandes poderes de clarividencia. Después de que el traductor explicara lo que había ocurrido con Purang, el practicante nepalí contestó que el día de la desaparición, mientras meditaba, percibió con su clarividencia que un Héroe y ocho Heroínas habían invitado a Purang a la Tierra Pura de las Dakinis. El Héroe era Heruka y las ocho Heroínas eran las ocho Diosas de las entradas del mandala de esta Deidad. Debido a que Purang había practicado de manera sincera, Heruka y Vajrayoguini visitaron su cueva y lo condujeron a la Tierra Pura de las Dakinis.
Muchos grandes maestros de la tradición guelug, como Takbu Tempei Gyaltsen, Drubchen Cho Doryhe, Changkia Rolpei Doryhe y muchos de sus discípulos, alcanzaron también la Tierra Pura de las Dakinis. Por ejemplo, hace unos años había un tibetano laico llamado Gonche que vivía en la parte oriental del Tíbet en un lugar llamado Chatring. Tenía la reputación de ser un hombre malvado que siempre estaba peleando, robando y cometiendo malas acciones. Cuando los chinos invadieron el Tíbet escapó de su país. Un día, en su viaje hacia el exilio, vio una pequeña embarcación que cruzaba un río y transportaba unos treinta soldados chinos. Entonces disparó contra ella con su fusil y la hundió, y como resultado todos los soldados murieron ahogados. Al llegar a la frontera nepalesa se hizo miembro de la resistencia tibetana.
Años más tarde, cuando ya era anciano, fue a Dharamsala a visitar a Triyhang Rimpoché. Este gran lama le aconsejó que abandonara todas las acciones perjudiciales y se dedicara a la práctica espiritual. A partir de ese día su mente se transformó. Se arrepintió profundamente de todas las malas acciones que había cometido y prometió practicar el Dharma con sinceridad. Al cabo de un tiempo Triyhang Rimpoché confirió la iniciación de Vajrayoguini a un gran número de discípulos, entre los que se encontraba Gonche.
Triyhang Rimpoché aconsejó a Gonche que fuera a Nepal a hacer un retiro largo de Vajrayoguini. Allí recibió ayuda económica de su familia y consejo espiritual de varios gueshes que vivían en la localidad, pero falleció mientras se encontraba en retiro. En ese momento mucha gente vio un arco iris sobre su casita de retiro. Tres días más tarde apareció otro arco iris sobre la pira funeraria en la que lo incineraban. Estos arcos iris fueron percibidos por los habitantes de la localidad y por los monjes que se habían congregado para rezar por él. Los grandes lamas dijeron más tarde que los arco iris eran señales de que Vajrayoguini había conducido a Gonche a su tierra pura durante el estado intermedio.
También ha habido muchas mujeres que han alcanzado la iluminación gracias a la práctica de Vajrayoguini. Estos relatos acerca de las realizaciones logradas por practicantes del pasado demuestran el gran valor de la práctica de Vajrayoguini y son una gran fuente de inspiración para nuestra propia práctica.
Requisitos necesarios para practicar estas instrucciones
Para poder practicar las dos etapas del tantra de Vajrayoguini necesitamos reunir ciertos requisitos. Mediante el estudio y la práctica del Lamrim debemos lograr al menos cierta experiencia de los tres aspectos principales del camino: la renuncia, la bodhichita y la visión correcta de la vacuidad. Estos también son conocidos como caminos comunes al sutra y al tantra. Después de establecer las bases de la experiencia en los caminos comunes estaremos cualificados para entrar en el camino especial del tantra. La entrada a la práctica del tantra es la iniciación. Antes de comenzar la práctica de Vajrayoguini debemos recibir de un maestro tántrico cualificado la iniciación de Heruka y la de Vajrayoguini en su mandala de sindhura. Estas iniciaciones imprimen unas huellas virtuosas especiales en nuestra consciencia que, al nutrirlas con la práctica espiritual, se convertirán en las realizaciones de las etapas de generación y de consumación. Durante las iniciaciones tomamos ciertos votos y compromisos que debemos guardar escrupulosamente. Sobre esta base, si practicamos las instrucciones de Vajrayoguini con sinceridad una y otra vez, recibiremos todos los beneficios mencionados con anterioridad.
Las cuatro causas especiales para alcanzar realizaciones con rapidez
Para alcanzar con rapidez las realizaciones asociadas con la práctica de Vajrayoguini, necesitamos cuatro causas especiales. Estas son:
1. Tener una fe firme.
2. Poseer sabiduría para superar los temores y dudas respecto a la práctica.
3. Integrar nuestro adiestramiento espiritual en la práctica de una misma Deidad.
4. Practicar en secreto.
Tener una fe firme
No debemos desanimarnos si al cabo de unos cuantos días o meses de esforzarnos en la práctica no logramos ningún resultado especial. Debemos adiestrarnos con diligencia y verdadera convicción en los beneficios que vamos a recibir de nuestro adiestramiento. Nuestra práctica debería ser como un ancho río que fluye con regularidad y de manera continua.
Poseer sabiduría para superar los temores y dudas respecto a la práctica
Debemos tener un entendimiento claro de los once yogas de la etapa de generación y de las meditaciones de la etapa de consumación. Por lo general, cuando practicamos el Dharma hemos de eliminar todas las dudas respecto a las instrucciones que hayamos recibido y llegar a conclusiones claras. Mediante la escucha y el estudio completo y correcto de las instrucciones adquiriremos la sabiduría que surge de la escucha, y reflexionando sobre su significado obtendremos la sabiduría que surge de la contemplación. Solo entonces podremos comenzar a meditar de manera convergente en las conclusiones a las que hayamos llegado.
Es muy importante realizar nuestra práctica de Dharma con una buena concentración. Si lo hacemos con una mente distraída y no alcanzamos realizaciones, la culpa no es del Dharma, de Buda ni de nuestros Gurus. Incluso cuando no estemos en sesión de meditación formal debemos ser capaces de concentrar la mente en cualquier objeto virtuoso que elijamos. Si nuestra mente vaga constantemente tras infinidad de objetos ajenos al Dharma, no podremos progresar en nuestro adiestramiento. A medida que controlemos nuestra mente y podamos utilizarla según nuestros deseos, obtendremos los resultados de la meditación y avanzaremos con rapidez por el camino espiritual. Nuestra mente debe ser como un caballo bien domado: fuerte, pero fácil de controlar y dirigir. Un caballo con estas cualidades irá donde su jinete se lo indique, mientras que un caballo salvaje solo seguirá sus propios instintos.
Cuando podamos dirigir nuestra mente hacia un objeto determinado y mantenernos concentrados en él, tendremos una mente bien controlada y no desperdiciaremos nuestra vida con distracciones sin sentido. Si incluso en las actividades mundanas el éxito depende de una buena concentración, ¿cuánto más necesario será esta última para tener éxito en la práctica de Dharma? En el Dharma, las realizaciones solo se pueden alcanzar si practicamos con una buena concentración, y esto solo es posible comprendiendo las instrucciones con claridad.
Integrar nuestro adiestramiento espiritual en la práctica de una misma Deidad
Yhe Tsongkhapa mostró la manera de incluir todas las prácticas esenciales del tantra en la sadhana de una misma Deidad. Maestros posteriores, siguiendo las instrucciones de Yhe Tsongkhapa, compusieron la sadhana de Vajrayoguini que ahora practicamos. Cuando realizamos esta sadhana estamos practicando el significado esencial de todas las Deidades tántricas.
Nuestro progreso hacia el logro de realizaciones tántricas se verá seriamente obstaculizado si debido a las dudas y la insatisfacción cambiamos con frecuencia de Deidad. Debemos ser como el ciego que confía por completo en un solo guía en lugar de intentar seguir a varias personas a la vez. Hay una analogía tradicional tibetana que lo ilustra con un ejemplo. Los granjeros tibetanos dejaban libres a las vacas por la mañana para que pastaran por el campo y, por lo tanto, las de unos granjeros se mezclaban con las de otros, pero al atardecer cada una sabía regresar a la finca de donde procedía. Si un ciego quisiera ir a una granja determinada, no tendría más que agarrarse al rabo de una de las vacas perteneciente a dicha granja. De este modo llegaría al lugar deseado, pero si a mitad de camino el ciego fuera cambiando de una vaca a otra, acabaría por perderse. De igual manera, si seguimos la práctica de una Deidad de todo corazón, alcanzaremos la iluminación con toda seguridad, pero si vamos cambiando de una a otra, nunca lograremos nuestra meta por mucho esfuerzo que pongamos.
Cuando el gran maestro budista indio Atisha vivía en el Tíbet conoció al ilustre traductor Lama Rinchen Zsangpo y se quedó muy impresionado de su vasto conocimiento de Dharma. Un día, Rinchen Zsangpo invitó a Atisha a su casa para hablar sobre Dharma. Atisha se dio cuenta de que Rinchen Zsangpo era un gran erudito y le dijo: «Si en el Tíbet hay maestros tan buenos como tú, no hace falta que me quede en este país». A continuación Rinchen Zsangpo le enseñó a Atisha sus cuatro asientos de meditación en cuatro mandalas tántricos diferentes. Atisha le preguntó por qué necesitaba cuatro asientos y cuatro mandalas. Rinchen Zsangpo contestó que practicaba cuatro sesiones al día: la primera sesión, en el primer asiento, para realizar el mandala de una Deidad del tantra de acción; la segunda sesión, en el segundo asiento, para realizar el mandala de una Deidad del tantra de ejecución; la tercera sesión, en el tercer asiento, para realizar el mandala de una Deidad del tantra del yoga; y la última sesión, sobre el cuarto asiento, para realizar el mandala de una Deidad del tantra del yoga supremo. Atisha le preguntó por qué no incorporaba todas las Deidades en la práctica de una misma sadhana para, de este modo, realizar todos sus mandalas en el de una sola Deidad. Cuando Rinchen Zsangpo le preguntó cómo podía hacerlo, Atisha exclamó: «¡En realidad debo quedarme en el Tíbet!».
Atisha le dijo a Rinchen Zsangpo que cuando visualizara el mandala de su Deidad personal (sáns. Yidam) debía invitar a todas las demás Deidades junto con sus respectivos mandalas y disolverlos en ella y en su mandala. Al mantener el reconocimiento de que su Deidad personal era la síntesis de todas las Deidades de las cuatro clases de tantra, podía completar las prácticas de todas las demás Deidades completando la de una sola. Atisha solía decir: «Algunos tibetanos habéis intentado realizar cien Deidades por separado, pero no habéis conseguido alcanzar ni un solo logro, mientras que los budistas indios han alcanzado las realizaciones de cien Deidades completando la práctica de una sola».
Aunque debemos concentrarnos en la práctica de una sola Deidad, no hemos de abandonar las prácticas de otras si tenemos compromisos con ellas. El practicante que quiera dedicarse a la práctica de Vajrayoguini por considerarla su adiestramiento principal y desee alcanzar con ella las realizaciones de las etapas de generación y de consumación, puede seguir un método especial para guardar los compromisos de otras Deidades. Supongamos que este practicante, además de su práctica diaria de Vajrayoguini, tiene los compromisos de recitar las sadhanas extensas de Heruka, Yamantaka y Guhyasamayha a diario. Si las recitase todas cada día, le quedaría muy poco tiempo para meditar. Su adiestramiento tántrico se reduciría a la recitación verbal, y aunque con ello imprimiría potenciales virtuosos en su continuo mental, no alcanzaría profundas experiencias meditativas. De este modo se desviaría de su objetivo de adiestrarse en el yoga de una Deidad. Por este motivo, grandes maestros como Atisha, Pabongkha Rimpoché y Kyabyhe Triyhang Rimpoché aconsejaron a los practicantes serios de Vajrayoguini que integraran todas sus prácticas tántricas en la sadhana de esta Deidad. Para ello han de comprender que la naturaleza de todas las Deidades tántricas es la misma y que solo se diferencian en su apariencia.
El significado esencial de las prácticas de todas las Deidades del tantra del yoga supremo es el mismo: transformar la muerte, el estado intermedio y el renacimiento ordinarios en los tres cuerpos de un Buda. Al principio esta transformación se realiza de manera imaginaria utilizando las meditaciones y visualizaciones de la etapa de generación, pero más tarde se convierte en realidad cuando el practicante consigue controlar sus aires, gotas y mente sutiles mediante las meditaciones de la etapa de consumación. Todos los métodos necesarios para conseguirlo están contenidos en la práctica de Vajrayoguini. De este modo los practicantes del tantra de Vajrayoguini deben adiestrarse de todo corazón en las etapas de generación y de consumación de esta Deidad, sabiendo que alcanzarán el verdadero objetivo de todos sus compromisos con otras Deidades aunque dejen de recitar las palabras de sus respectivas sadhanas.
Este consejo no es una excusa para dejarnos vencer por la pereza. Su propósito es que los practicantes serios dispongan de más tiempo para concentrarse en su Deidad personal y, por consiguiente, puedan alcanzar las realizaciones esenciales de todas las Deidades. Aquellos que se sientan incapaces de practicar una sola Deidad tántrica pueden seguir recitando todas las sadhanas que hayan prometido.
Practicar en secreto
Si no realizamos nuestra práctica tántrica en secreto, perderemos las bendiciones que hayamos recibido durante las iniciaciones. Hablar abiertamente de nuestras experiencias meditativas es un error. Al hacerlo es fácil generar apego a ser respetados y alabados por los demás. El apego a una buena reputación es un mara o interferencia demoníaca y un serio obstáculo para adiestrarnos con pureza en el Dharma y alcanzar realizaciones espirituales. Una buena reputación puede ayudarnos a obtener riquezas y bienes materiales, pero esto consume nuestros méritos y pueden convertirse en un obstáculo para adquirir la riqueza interior de las realizaciones de Dharma. Los logros de la mente de bodhichita, las seis perfecciones y las realizaciones de las etapas de generación y de consumación son nuestra verdadera riqueza, no debemos malgastar nuestros méritos en posesiones externas. Como Shantideva dice en su Guía de las obras del Bodhisatva:
«Yo, que busco la liberación, no necesito riquezas ni una buena reputación
porque solo me mantienen atado al samsara».
Es conveniente recordar estas palabras a menudo. Debemos permanecer indiferentes respecto a nuestra reputación y actuar de acuerdo con el Dharma. No hemos de permitir que el equilibrio de nuestra mente se vea afectado por la alabanza o la crítica, la ganancia o la pérdida. Si tenemos apego a estas cosas, nos alejaremos de nuestro camino espiritual. Malgastaremos nuestra energía intentando adquirir posesiones y una buena reputación, y cuando no lo consigamos nos deprimiremos. Por esta razón, Yhe Tsongkhapa y los demás maestros kadampas solían alabar a los demás y declarar en público sus propias faltas y limitaciones.
Si hablamos de manera imprudente acerca de nuestras prácticas y experiencias meditativas, atraeremos numerosos obstáculos y dificultades, al igual que si hablamos abiertamente de nuestras riquezas y posesiones, atraeremos la atención de los ladrones. Aunque debemos esforzarnos en la práctica del tantra con perseverancia, no hemos de decírselo a nadie. Solo hay dos excepciones a esta regla: debemos tener confianza en nuestros Gurus y podemos hablar acerca de diferentes aspectos de nuestra práctica con amigos que estén realizando la misma clase de adiestramiento espiritual, siempre y cuando tengan fe y mantengan sus compromisos con sinceridad.
Si reunimos estas cuatro causas especiales y cumplimos todas las condiciones necesarias para tener éxito en nuestra práctica, sin lugar a dudas alcanzaremos realizaciones de la práctica de Vajrayoguini con rapidez.
¿Qué son la Tierra Pura externa y la Tierra Pura interna de las Dakinis?
La Tierra Pura externa está más allá del mundo de las experiencias ordinarias. Es la tierra pura de Buda Vajrayoguini y Buda Heruka. Una tierra pura es un mundo en el que no existe la verdad del sufrimiento. No hay ningún lugar en el samsara donde no haya sufrimientos verdaderos porque el propio entorno actúa como condición para experimentar sufrimiento. Los seres ordinarios nacen en el samsara sin elección y han de padecer miserias e insatisfacción una y otra vez. Sin embargo, si purificamos nuestra mente, podemos purificar también nuestra experiencia del mundo y alcanzar una tierra pura libre del sufrimiento.
Hay diferentes tierras puras asociadas con distintos Budas. La Tierra Pura de las Dakinis es similar a la de Tushita y la de Sukhavati, pero es la única en la que los seres pueden recibir enseñanzas sobre el tantra del yoga supremo y ponerlas en práctica.
Cuando gracias a la guía de Vajrayoguini los meditadores, aunque sean ancianos y estén enfermos, alcancen la tierra pura de Vajrayoguini, no volverán a experimentar los sufrimientos de la vejez ni las enfermedades. Todos los signos de su vejez desaparecerán, se transformarán en jóvenes de dieciséis años de gran belleza y vitalidad, y disfrutarán de una longevidad ilimitada. Todos los disfrutes que deseen aparecerán de manera espontánea. No volverán a renacer en el samsara a menos que decidan hacerlo movidos por la compasión. Aquellos que alcancen esta tierra pura recibirán enseñanzas del tantra del yoga supremo directamente de Heruka y Vajrayoguini, y alcanzarán la iluminación con rapidez.
La Tierra Pura externa de las Dakinis también puede entenderse según la experiencia personal del practicante. Desde este punto de vista, la Tierra Pura externa de las Dakinis se logra al completar las prácticas de la etapa de generación de Vajrayoguini. Durante nuestro adiestramiento en la meditación de la etapa de generación imaginamos nuestro cuerpo como el cuerpo puro de Buda Vajrayoguini, nuestro entorno como el mandala de esta Deidad y el mundo como la Tierra Pura de las Dakinis. Si nos adiestramos una y otra vez en la práctica de la etapa de generación, las apariencias o percepciones ordinarias e impuras de nuestra mente irán disminuyendo hasta que finalmente cesen por completo. Después de alcanzar una realización estable de la etapa de generación solo percibiremos apariencias puras y nuestro mundo se transformará en la Tierra Pura de las Dakinis. El gran maestro Tempa Rabgye dijo que la Tierra Pura de las Dakinis no es un lugar alejado ni es necesario desaparecer de este mundo para alcanzarla.
Solo los practicantes realizados perciben apariencias puras. Por lo general, según el sutra y el tantra, el mundo que percibimos es impuro, imperfecto e insatisfactorio porque nuestra mente es impura y está contaminada por las perturbaciones mentales y sus impresiones. En su Ornamento para la realización clara, el venerable Maitreya dice que cuando las mentes de los seres sintientes se purifican por completo, sus entornos se convierten en una tierra pura de Buda.
Una tierra pura solo puede alcanzarse purificando la mente. Incluso cuando hayamos alcanzado la Tierra Pura externa de las Dakinis como resultado de haber logrado una firme realización de la etapa de generación, los demás todavía nos verán como seres ordinarios e impuros. Los seres ordinarios no pueden saber si una persona está en una tierra pura o no porque no pueden percibir su tierra pura ni compartir sus experiencias. En cierta ocasión, alguien preguntó a Milarepa en qué tierra pura había alcanzado la iluminación y este contestó señalando a su cueva. El que le hizo la pregunta solo podía ver una cueva fría y vacía, pero para Milarepa era una tierra pura.
Debido a que las mentes de los seres ordinarios son impuras, lo perciben todo como si fuera ordinario. Puesto que somos seres ordinarios y tenemos apariencias ordinarias, no podemos experimentar ningún objeto como completamente puro y perfecto. Incluso nos parece que las emanaciones de Buda tienen faltas. Debido a nuestras apariencias ordinarias nos vemos a nosotros mismos y a los demás con imperfecciones y sometidos a condiciones como la vejez y las enfermedades.
Según las enseñanzas del sutra, la raíz del samsara es el aferramiento propio y las perturbaciones mentales que surgen a partir de él. No obstante, desde el punto de vista de las enseñanzas del mantra secreto, la raíz del samsara son las apariencias y concepciones ordinarias. El aferramiento propio reconocido por los practicantes del sutra es solo una concepción burda y ordinaria.
En este contexto todo ser sintiente que no sea un Buda y todo entorno, disfrute o cuerpo que no sea el de un Buda es ordinario. Las percepciones de estos objetos como ordinarios son las apariencias ordinarias, y las mentes que conciben los objetos de este modo son las concepciones ordinarias. Según las enseñanzas del mantra secreto, las apariencias ordinarias constituyen las obstrucciones a la omnisciencia, y las concepciones ordinarias, las obstrucciones a la liberación. Tanto las apariencias ordinarias como las concepciones ordinarias tienen diferentes niveles de sutileza.
Uno de los objetivos principales de las meditaciones de la etapa de generación es superar las apariencias y concepciones ordinarias. Podemos superar las apariencias ordinarias generando una apariencia clara de ser Vajrayoguini, y las concepciones ordinarias, generando el orgullo divino de ser Vajrayoguini.
Debido a nuestras apariencias y concepciones ordinarias experimentamos el ciclo interminable de muertes, estados intermedios y renacimientos ordinarios. Hemos de romper este ciclo sin fin llamado samsara. Mediante la práctica de las etapas de generación y de consumación podemos purificar los tres estados ordinarios de la muerte, el estado intermedio y el renacimiento, y alcanzar los tres cuerpos de un Buda.
Cuando logremos la realización completa de la etapa de generación de Vajrayoguini percibiremos nuestro entorno como la Tierra Pura de las Dakinis, y cuando alcancemos el cuerpo ilusorio bajo el aspecto de Vajrayoguini nuestro cuerpo se transformará en el verdadero cuerpo de esta Deidad. Cuando alcancemos la iluminación total bajo el aspecto de Vajrayoguini nos convertiremos en un Buda Vajrayoguini nuevamente generado, nuestro lugar de residencia se convertirá en un mandala de Vajrayoguini nuevamente generado, y nuestro mundo, en una Tierra Pura de las Dakinis nuevamente generada.
Con una realización superficial de las meditaciones de la etapa de generación solo alcanzaremos una imagen similar a la de la Tierra Pura de las Dakinis. Aumentando gradualmente el poder de nuestras meditaciones de la etapa de generación reforzaremos esta imagen y la estabilizaremos, acercándonos cada vez más a la verdadera Tierra Pura de las Dakinis. Si practicamos con perseverancia y entusiasmo las meditaciones de las etapas de generación y de consumación, y confiamos en Vajrayoguini, llegaremos a completar el camino espiritual.
Al principio es posible que dudemos acerca de la existencia de la Tierra Pura de las Dakinis o de si es posible alcanzarla. Para eliminar estas dudas, tomemos como ejemplo los sueños. Es posible que los practicantes sinceros que estén familiarizados con la práctica de Vajrayoguini sueñen que han alcanzado su tierra pura. En el sueño percibirán que todo es puro y se verán a sí mismos como Vajrayoguini. En ese momento no pensarán que están soñando, sino que creerán que están en una tierra pura y sentirán una gran alegría y felicidad. Si permanecieran en este estado sin despertarse, sería válido afirmar que, según sus experiencias, se encontrarían en la Tierra Pura de las Dakinis.
Si estudiamos la visión correcta de la vacuidad, comprenderemos que todos los fenómenos son meras apariencias de la mente y que, al igual que los sueños, son meramente designados por la mente conceptual. Este entendimiento resulta muy útil para llegar a la convicción de la existencia de las tierras puras. Una comprensión clara y profunda de la naturaleza de la Tierra Pura externa de las Dakinis nos ayudará a generar fe firme en el Budadharma. Entonces, nos adiestraremos con más intensidad y entusiasmo.
La Tierra Pura interna de las Dakinis es la luz clara significativa. Esta solo puede alcanzarse meditando en la etapa de consumación. Gracias a esta meditación generamos el gran gozo espontáneo; cuando esta mente medita en la vacuidad y logra una realización directa de este objeto se denomina luz clara significativa. Esta constituye el cuarto de los cinco estados de la etapa de consumación. Cuando alcancemos la Tierra Pura interna de las Dakinis mediante la práctica de Vajrayoguini también lograremos la Tierra Pura externa de las Dakinis. Se puede encontrar un comentario más detallado de este tema en los próximos capítulos.
La manera de adiestrarse en las dos etapas del tantra de Vajrayoguini se expone en las instrucciones que vienen a continuación. Primero se ofrece una presentación sobre el modo de adiestrarse en la etapa de generación y a continuación otra sobre cómo adiestrarse en la etapa de consumación.
Las instrucciones sobre la etapa de generación se presentan en dos partes: una exposición sobre la manera de practicar los once yogas de la etapa de generación, y otra sobre cómo alcanzar la Tierra Pura externa de las Dakinis mediante la práctica de la etapa de generación. Los once yogas de la etapa de generación son:
1. El yoga del dormir.
2. El yoga del despertar.
3. El yoga de experimentar néctar.
4. El yoga de los inconmensurables.
5. El yoga del Guru.
6. El yoga de la autogeneración.
7. El yoga de la purificación de los seres migratorios.
8. El yoga de las bendiciones de los Héroes y Heroínas.
9. El yoga de las recitaciones verbal y mental.
10. El yoga inconcebible.
11. El yoga de las acciones diarias.
En las instrucciones que se presentan a continuación se muestra la manera de practicar cada uno de estos once yogas. Primero debemos estudiarlas con detenimiento para comprender cada yoga con claridad. Luego, cuando nos sintamos preparados para ponerlas en práctica, hemos de comenzar con el yoga del dormir y continuar con los restantes yogas hasta el undécimo, el yoga de las acciones diarias. Si repetimos este ciclo de prácticas a diario, todas nuestras actividades estarán contenidas en estos once yogas.

