Capítulo 1: Introducción
Introducción al tantraVisión básica
El Mahamudra del tantra es un método para alcanzar la iluminación con rapidez y sus instrucciones son muy profundas. Para que nuestra práctica del Mahamudra sea eficaz, necesitamos los firmes fundamentos de la visión e intención básicas correctas. Al igual que no es posible construir una casa sin una buena cimentación, tampoco podemos practicar el Mahamudra con eficacia sin haber establecido estos fundamentos y sin una clara comprensión de su significado.
Por lo general, pensamos que las experiencias que tenemos cada día, ya sean agradables o desagradables, proceden de fuentes externas. Debido a esta forma de pensar, dedicamos toda la vida a mejorar nuestra situación y circunstancias externas, pero nuestros problemas y sufrimientos siguen aumentando año tras año. Esto indica con claridad que esta manera de pensar no es correcta y nos engaña. Las creencias e intenciones incorrectas nos hacen seguir caminos erróneos que nos conducen al sufrimiento, mientras que las correctas nos permiten seguir los caminos espirituales que nos llevan a la felicidad.
En este contexto, caminos no se refiere a los caminos externos, que nos llevan de un lugar a otro. No es necesario estudiar estos caminos, puesto que los podemos ver con nuestros propios ojos. Los caminos a los que nos referimos aquí son los internos, cuya naturaleza es la de nuestras acciones. Las acciones del cuerpo, palabra y mente motivadas por la ignorancia son caminos erróneos porque nos conducen al sufrimiento, mientras que las motivadas por la sabiduría son caminos correctos o espirituales porque nos llevan a la felicidad.
Debido a que hay distintos niveles de felicidad, como el de la liberación o el de la iluminación, existen también diferentes caminos espirituales, como los que nos conducen a la liberación o a la iluminación. Estos caminos, a su vez, pueden dividirse en el camino de la acumulación, el de la preparación, el de la visión, el de la meditación y el de No Más Aprendizaje. Además, puesto que hay distintos niveles de sufrimiento, como el de los humanos, el de los animales y el de los seres de los infiernos, existen también diferentes niveles de caminos erróneos, como los que nos conducen a renacer como un ser humano, un animal o un ser de los infiernos. Si estudiamos todos los caminos mostrados por Buda, podremos distinguir entre los correctos y los incorrectos, y evitar estos últimos. Luego, si entramos en los caminos espirituales correctos, los recorremos y los completamos, podremos alcanzar la iluminación y así llenar nuestra vida de verdadero significado.
En su Guía del camino medio, Chandrakirti, el ilustro erudito budista, enumera siete clases de caminos internos:
1. Acciones que nos conducen a la felicidad de la gran iluminación.
2. Acciones que nos conducen a la liberación.
3. Acciones que nos conducen a renacer como un dios.
4. Acciones que nos conducen a renacer como un ser humano.
5. Acciones que nos conducen a renacer como un animal.
6. Acciones que nos conducen a renacer como un espíritu ávido.
7. Acciones que nos conducen a renacer como un ser de los infiernos.
Los dos primeros son caminos supramundanos, es decir, caminos espirituales correctos que nos conducen a la gran iluminación o a la liberación. Estos caminos tienen varios niveles que se corresponden con los diferentes logros espirituales que se describen en las enseñanzas del Lamrim o etapas del camino. Por ejemplo, en el Nuevo manual de meditación se presentan veintiuna meditaciones con las que se pueden alcanzar veintiún caminos espirituales o etapas del camino que nos conducen a la iluminación. Tradicionalmente, la primera de ellas es la confianza firme en el Guía Espiritual. Como dice Yhe Tsongkhapa en su Oración de las etapas del camino:
«[...]
generar fe sincera en el bondadoso maestro espiritual,
fuente de toda virtud, es la raíz del camino».
Estas veintiuna etapas del camino, incluida la confianza en el Guía Espiritual, son caminos espirituales que nos conducen a la felicidad pura y permanente.
Los cinco caminos restantes enumerados por Chandrakirti son mundanos, es decir, caminos incorrectos que nos conducen a estados de sufrimiento. Se denominan también acciones contaminadas porque están contaminados por los venenos internos de la estimación propia y la ignorancia del aferramiento propio. Incluso las acciones virtuosas motivadas por la ignorancia del aferramiento propio que nos conducen a un renacimiento humano están contaminadas. En vidas pasadas, motivados por la perturbación mental del aferramiento propio, realizamos acciones virtuosas, como mantener una disciplina moral. Esta acción en particular fue la causa principal de que hayamos renacido como un ser humano, pero debido a que estaba contaminada por los engaños, nuestro renacimiento también lo está. Puesto que nuestro renacimiento humano está contaminado, no tenemos más remedio que experimentar los sufrimientos humanos.
Los problemas y sufrimientos específicos que experimentamos ahora están relacionados con determinadas acciones que cometimos en vidas pasadas. Aunque esta oculta relación es muy sutil y difícil de comprender, y no es posible verla con los ojos, podemos comprenderla gracias a la sabiduría y, en especial, confiando en las enseñanzas de Buda.
¿Por qué sufrimos y tenemos tantos problemas? Nuestros problemas y sufrimientos no son un castigo impuesto por nadie. Cuando tenemos dificultades solemos culpar de ellas a los demás, pero en realidad surgen porque hemos obtenido un renacimiento humano como resultado de acciones contaminadas por el aferramiento propio y la estimación propia. Nuestro renacimiento humano es la base de todos nuestros sufrimientos y problemas. Los animales han de experimentar los diferentes sufrimientos propios de su condición por haber obtenido un renacimiento animal, y lo mismo ocurre con los seres de los infiernos, los espíritus ávidos e incluso los dioses del reino del deseo. Todos los seres sintientes experimentan sufrimiento por haber obtenido un renacimiento contaminado. La naturaleza de estos renacimientos es sufrimiento, y son la base de todos los problemas y la infelicidad.
Si utilizamos nuestro renacimiento humano para la práctica espiritual, lo llenaremos de significado, pero en caso contrario su naturaleza es sufrimiento: no es más que una manifestación de la mente venenosa del aferramiento propio. Si unas semillas son venenosas, la cosecha resultante también lo será. Del mismo modo, puesto que la causa, un renacimiento contaminado, es como si fuera veneno, sus efectos son inevitablemente venenosos y dolorosos.
El renacimiento contaminado es como un profundo y gran océano, y nuestros problemas, como las olas que surgen sin cesar. Estamos en este océano desde tiempo sin principio, obteniendo un renacimiento contaminado tras otro. Si no alcanzamos la liberación permanente de los renacimientos contaminados en esta vida, tendremos que permanecer en este océano de sufrimiento durante innumerables vidas futuras; el sufrimiento nunca terminará por sí mismo. Mientras sigamos en este gran océano, nuestro cuerpo será devorado una y otra vez por los monstruos marinos del Señor de la Muerte y obtendremos nuevos renacimientos sin cesar. Entonces, en cada nueva existencia tendremos que experimentar los problemas y sufrimientos de esa vida en particular. Si renacemos como ser humano, no tendremos más remedio que experimentar los problemas y sufrimientos humanos, y si renacemos como animal, los propios de los animales. Este ciclo de renacimientos contaminados y sufrimiento, que se denomina samsara, continúa vida tras vida sin fin.
Nuestro renacimiento contaminado es nuestro propio samsara. Aunque nadie desea experimentar sufrimiento, puesto que estamos en el samsara, este ocurre de forma natural sin que podamos evitarlo. Se necesita gran sabiduría para reconocer nuestro propio samsara y entender en qué situación nos encontramos. La comprensión de que nuestro propio samsara, nuestro renacimiento humano, es la fuente de todos nuestros problemas y sufrimientos, y la creencia en ello, es la visión básica correcta que nos conduce al logro de la liberación y la iluminación. Generar y mantener esta creencia engañosa es la base para la práctica eficaz del Mahamudra del tantra, el método propiamente dicho para cortar el continuo de los renacimientos contaminados.
Cuando, como resultado de la contemplación de estas enseñanzas, comprendamos con claridad que todos nuestros problemas y sufrimientos diarios proceden de nuestro propio samsara, creeremos con firmeza, desde lo más profundo de nuestro corazón, que resulta de vital importancia abandonar los renacimientos contaminados y alcanzar la liberación permanente del sufrimiento. Debemos esforzarnos con ahínco por mantener esta visión beneficiosa día y noche sin olvidarla.
Además de mantener esta creencia, también hemos de considerar a los demás seres sintientes. En comparación con los demás, nuestros problemas y sufrimientos son insignificantes porque ellos son innumerables, mientras que nosotros solo somos una persona. La felicidad y la libertad de innumerables seres sintientes son más importantes que las de una sola persona: nosotros. Por lo tanto, no es apropiado preocuparnos solo de nuestra propia liberación, sino que debemos generar la visión suprema que estima a todos los seres sintientes, y mantenerla día y noche sin permitir que se nos olvide.

