En este libro, Gueshe Kelsang Gyatso nos guía paso a paso por las prácticas de meditación que nos conducen a la paz interior y la felicidad permanentes.
Presenta con extraordinaria claridad todas las enseñanzas de Buda en el orden en que deben ser practicadas, y las enriquece con apropiados relatos y clarificadoras analogías.
Si seguimos estas instrucciones prácticas, sentiremos el placer de avanzar por un camino espiritual claro y estructurado que conduce a la iluminación total.
Es el manual perfecto del camino budista.
«De valor incalculable.» — WORLD RELIGIONS
Extracto de este libro:
Prefacio
A pesar de que existen innumerables seres, humanos y no humanos, todos pueden incluirse en tres grupos: aquellos que buscan principalmente la felicidad mundana, los que se interesan ante todo por el logro de la liberación del samsara y aquellos cuyo objetivo primordial es alcanzar la iluminación total.
En las escrituras conocidas como Etapas del camino hacia la iluminación (tib. Lamrim), a la primera clase de persona se la denomina ser del nivel inicial porque su capacidad o nivel mental está en la primera etapa de su desarrollo. A la segunda se la llama ser del nivel medio porque su capacidad es más amplia que la de los seres del nivel inicial, pero menor que la de los del nivel superior. A la tercera se la denomina ser del nivel superior porque ha superado los niveles inicial y medio, y tiene una gran capacidad mental.
La práctica en sí de las etapas del camino satisface los deseos de las tres clases de seres. La práctica de las etapas del camino del ser del nivel inicial, que se encuentra en la primera parte de este libro, proporciona la felicidad de los dioses y humanos; la de las etapas del camino del ser del nivel medio, que se presenta en la segunda parte, la felicidad de la liberación; y la de las etapas del camino del ser del nivel superior, que se describe en la tercera parte, la felicidad última de la iluminación total. Por lo tanto, la función principal de las instrucciones del Lamrim es satisfacer los deseos y necesidades de todos los seres sintientes.
Estas enseñanzas constituyen el cuerpo principal del Budadharma. Surgieron de la sabiduría omnisciente de Atisha (982-1054) y su tradición ha continuado hasta nuestros días. Es un buen presagio y una señal de buena fortuna que estas enseñanzas hayan comenzado a florecer en los países occidentales. Puesto que yo mismo las recibí de mi Guía Espiritual, Triyhang Doryhechang, emanación de Atisha, las instrucciones presentadas en este libro, El camino gozoso de buena fortuna, en realidad provienen de él y no de mí. Por mi parte, he trabajado con mucho esfuerzo y durante mucho tiempo para completar esta preciosa obra.
La práctica del Lamrim es muy importante porque todos necesitamos cultivar estados mentales apacibles. Con la lectura o escucha de estas enseñanzas podemos aprender a controlar la mente y mantener siempre una buena motivación en nuestro corazón. Gracias a ello, todas nuestras actividades diarias serán puras y tendrán significado. Si somos capaces de controlar nuestra mente, podemos resolver todos nuestros problemas cotidianos, avanzar desde nuestro estado actual hasta el de un Bodhisatva y, finalmente, convertirnos en un ser totalmente iluminado. Este es el sentido de nuestra existencia humana. Este logro tan elevado será el resultado de nuestra práctica del Lamrim.
En las escrituras conocidas como Etapas del camino hacia la iluminación (tib. Lamrim), a la primera clase de persona se la denomina ser del nivel inicial porque su capacidad o nivel mental está en la primera etapa de su desarrollo. A la segunda se la llama ser del nivel medio porque su capacidad es más amplia que la de los seres del nivel inicial, pero menor que la de los del nivel superior. A la tercera se la denomina ser del nivel superior porque ha superado los niveles inicial y medio, y tiene una gran capacidad mental.
La práctica en sí de las etapas del camino satisface los deseos de las tres clases de seres. La práctica de las etapas del camino del ser del nivel inicial, que se encuentra en la primera parte de este libro, proporciona la felicidad de los dioses y humanos; la de las etapas del camino del ser del nivel medio, que se presenta en la segunda parte, la felicidad de la liberación; y la de las etapas del camino del ser del nivel superior, que se describe en la tercera parte, la felicidad última de la iluminación total. Por lo tanto, la función principal de las instrucciones del Lamrim es satisfacer los deseos y necesidades de todos los seres sintientes.
Estas enseñanzas constituyen el cuerpo principal del Budadharma. Surgieron de la sabiduría omnisciente de Atisha (982-1054) y su tradición ha continuado hasta nuestros días. Es un buen presagio y una señal de buena fortuna que estas enseñanzas hayan comenzado a florecer en los países occidentales. Puesto que yo mismo las recibí de mi Guía Espiritual, Triyhang Doryhechang, emanación de Atisha, las instrucciones presentadas en este libro, El camino gozoso de buena fortuna, en realidad provienen de él y no de mí. Por mi parte, he trabajado con mucho esfuerzo y durante mucho tiempo para completar esta preciosa obra.
La práctica del Lamrim es muy importante porque todos necesitamos cultivar estados mentales apacibles. Con la lectura o escucha de estas enseñanzas podemos aprender a controlar la mente y mantener siempre una buena motivación en nuestro corazón. Gracias a ello, todas nuestras actividades diarias serán puras y tendrán significado. Si somos capaces de controlar nuestra mente, podemos resolver todos nuestros problemas cotidianos, avanzar desde nuestro estado actual hasta el de un Bodhisatva y, finalmente, convertirnos en un ser totalmente iluminado. Este es el sentido de nuestra existencia humana. Este logro tan elevado será el resultado de nuestra práctica del Lamrim.

