Introducción
Hay cuatro factores principales que hacen que nuestros votos pratimoksha, los del Bodhisatva y los tántricos degeneren, y se conocen como las cuatro puertas de las caídas morales. Estas son: no conocer cuáles son las caídas morales, no respetar las instrucciones de Buda, los intensos engaños y la falta de recta conducta.Para cerrar la primera puerta debemos aprender cuáles son las caídas morales y cómo las cometemos. Esto puede lograrse escuchando enseñanzas o leyendo comentarios de autoridad sobre el tema.
Para cerrar la segunda puerta hemos de procurar eliminar la falta de respeto por las instrucciones de Buda, y para ello realizamos la siguiente contemplación:
Puesto que Buda posee sabiduría omnisciente, conoce todos los fenómenos del pasado, presente y futuro de manera directa y simultánea, y además siente gran compasión por todos los seres sintientes sin excepción, no hay ninguna razón válida para no respetar sus enseñanzas. Cuando en ocasiones no creo en ellas se debe solo a mi ignorancia.
Para cerrar la tercera puerta, debemos reducir nuestros engaños intensos con las meditaciones que se describen en el Nuevo manual de meditación. Si con la práctica del Lamrim logramos mantener siempre buenas intenciones, como las mentes de amor, compasión y bodhichita, no cometeremos las caídas morales de los votos pratimoksha ni los del Bodhisatva; y si con el adiestramiento en las etapas de generación y de consumación del tantra del yoga supremo superamos las apariencias y concepciones ordinarias, no habrá ningún motivo para cometer caídas morales tántricas.
Podemos cerrar la cuarta puerta, la falta de recta conducta, recordando continuamente las desventajas de cometer caídas morales, y las ventajas de mantener una disciplina moral pura. De este modo, nuestra práctica de la recta conducta mejorará.
En resumen, el método para evitar que nuestros votos degeneren es adiestrarnos en la renuncia, la bodhichita y la visión correcta de la vacuidad, y en las etapas tántricas de generación y de consumación. Si realizamos estas prácticas con sinceridad, eliminaremos nuestras actitudes ordinarias y controlaremos nuestra mente, por lo que no habrá ningún motivo para cometer caídas morales.

