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Gema del corazón

Las prácticas esenciales del budismo kadampa

Formato: Rústica
ISBN: 84-933148-7-0
Detalles: 2ª edición - 2006; Traducción: Mariana Líbano, Colaborador: Javier Calduch; 212 páginas, 129 x 198 mm.
Precio: 200.00 MXN  
 
Formatos disponibles
Rústica

Capítulo 1: Introducción

El yoga del Guru Yhe Tsongkhapa

Introducción

El comentario a la sadhana Gema del Corazón se presenta bajo tres encabezamientos principales:
1. Instrucciones sobre el yoga del Guru Yhe Tsongkhapa según el linaje segyu.
2. Cómo confiar en el Protector del Dharma.
3. Dedicación.
Las instrucciones sobre el yoga del Guru Yhe Tsongkhapa según el linaje segyu tiene dos partes:
1. Introducción.
2. Práctica de las instrucciones.
La introducción tiene a su vez tres partes:
1. Yhe Tsongkhapa.
2. Historia y linaje de las instrucciones.
3. Beneficios de esta práctica.
Yhe Tsongkhapa

En el Tantra raíz de Manyhushri, Buda Shakyamuni predijo que Manyhushri, en el futuro, se manifestaría como Yhe Tsongkhapa. Dice así:
«Después de mi muerte,
cuando mi doctrina pura haya desaparecido,
aparecerás como un ser ordinario,
realizarás las obras de un Buda
y establecerás la Tierra Gozosa, la Gran Protectora,
en la Tierra de las Nieves».
Esta estrofa pone de manifiesto las cualidades especiales de Yhe Tsongkhapa. El tercer verso revela que, aunque era un ser iluminado –una manifestación del Buda de la Sabiduría, Manyhushri–, Yhe Tsongkhapa no se manifestó como un ser especial, sino que se mostró siempre bajo el aspecto de un practicante ordinario. En particular, jamás hizo ostentación pública de sus poderes sobrenaturales o clarividencias, y alentó a sus discípulos a que siguieran su ejemplo y no revelaran los poderes milagrosos que lograsen.

En lugar de dedicarse a exhibir sus poderes sobrenaturales, Yhe Tsongkhapa trabajó sin descanso para difundir el Budadharma puro por todo el Tíbet. Por medio de sus enseñanzas y buen ejemplo guió a innumerables seres al logro de las auténticas realizaciones del sutra y del tantra. Este es el significado del cuarto verso de la estrofa.

Las palabras Tierra Gozosa que aparecen en el quinto verso es el nombre de la Tierra Pura de Buda Maitreya, llamada Tushita en sánscrito o Ganden en tibetano, el lugar donde Yhe Tsongkhapa fue después de su muerte. Durante su vida estableció un gran monasterio en el Tíbet, llamado Ganden, y difundió por todo el país una doctrina pura, que llegó a conocerse como doctrina de Ganden. Esta enseñanza es un Budadharma puro y especial que procede de la sabiduría de Manyhushri. Se llama Gran Protectora porque protege a todos los seres sintientes del océano del sufrimiento del samsara. Todo ello indica que Yhe Tsongkhapa es una manifestación de Buda Maitreya, el Protector de los Cientos de Deidades de la Tierra Gozosa. Hoy día, la tradición de Yhe Tsongkhapa se conoce como tradición guelug o tradición virtuosa, y a sus seguidores como guelugpas; pero el nombre original de Ganden procede de Buda Shakyamuni. Este es el significado del quinto verso.

Como Buda predijo, Yhe Tsongkhapa se manifestó en el Tíbet, la Tierra de las Nieves, donde vivió desde su nacimiento en 1357 hasta su muerte en 1419. Al nacer, de su madre brotó una gota de sangre, y en el lugar donde cayó, con el paso del tiempo creció un precioso árbol de sándalo blanco de cien mil hojas. Cada una de ellas llevaba impresa la imagen de Buda Senguei Ngaro, un Buda cuyo continuo mental es el mismo que el de Buda Manyhushri. Este suceso es una señal de que el niño era una manifestación de Manyhushri. Más tarde, el tercer Dalai Lama, Sonam Gyatso, dijo que este precioso árbol era un objeto digno de ofrendas y veneración, y lo trasladó al monasterio de la localidad, donde lo colocaron en una estupa de plata adornada con muchas joyas preciosas e hicieron elaboradas ofrendas. Este monasterio recibió el nombre de Kumbum o Cien Mil Imágenes. Más tarde otros árboles similares crecieron alrededor de la estupa y en sus hojas también aparecieron imágenes especiales. En algunas hojas se revelaban las letras del mantra de Manyhushri, AH RA PA TSA NA DHI, y en otras su sílaba semilla, la sílaba DHI. La gente consideraba que estas hojas eran objetos preciosos, y cuando caían en otoño, las recogían y molían para convertirlas en polvo. Al tomar este polvo, muchas personas se curaron de sus enfermedades y crecieron en sabiduría.

Yhe Tsongkhapa mostró con su ejemplo perfecto cómo establecer la fundación del camino espiritual, y cómo recorrerlo y completarlo. Primero estudió por completo el Dharma del sutra y el tantra confiando con sinceridad en sus Guías Espirituales; luego puso en práctica todo su conocimiento y demostró cómo alcanzar todas las realizaciones espirituales, desde la manera correcta de confiar en el Guía Espiritual hasta la Unión de No Más Aprendizaje o estado de Budeidad. Desde entonces, miles de discípulos, siguiendo su ejemplo y practicando con sinceridad sus enseñanzas, han alcanzado la felicidad última de la Budeidad en el transcurso de una sola vida. Incluso hoy día, los practicantes con fe que siguen el Dharma puro de Yhe Tsongkhapa pueden obtener estos mismos resultados.

Si Yhe Tsongkhapa, en lugar de enseñar el Dharma y mostrar buen ejemplo, se hubiera dedicado a demostrar sus buenas cualidades, como sus poderes sobrenaturales y otras clases de clarividencias, ahora no podríamos recibir ningún beneficio de sus acciones. Lo que necesitamos no son exhibiciones de poderes milagrosos, sino un modelo y un ejemplo claros de cómo entrar en el camino espiritual correcto, cómo practicarlo con comodidad y facilidad y cómo completarlo con éxito. Este es, además, el verdadero método para solucionar nuestros problemas diarios. Puesto que Yhe Tsongkhapa nos mostró este ejemplo, debemos reconocer su inmensa bondad, respetarlo y generar fe firme en él.

Yhe Guendundrub, el primer Dalai Lama, compuso una alabanza especial dedicada a Yhe Tsongkhapa llamada Canción de la montaña nevada del este, en tibetano Shargangrima. En este canto le dice:

«¡Oh, Protector!, tu bondad con el afortunado pueblo del Tíbet, la Tierra de las Nieves, es inconcebible;
y, en especial, conmigo, Guendundrub;
¡Oh, venerables Padre e Hijos!, el mero hecho de que mi mente se dirija hacia el Dharma se debe solo a vuestra bondad.

»De ahora en adelante, hasta que alcance la iluminación,
no buscaré otro refugio más que tú.
¡Oh, venerables Padre e Hijos!,
por favor, cuidad de mí con compasión.

»¡Oh, Protector!, aunque no pueda devolver tu bondad,
ruego para que, con una mente libre de la influencia del apego y el odio,
trabaje para mantener tu doctrina, la haga florecer
y nunca jamás abandone esta noble tarea».

El mero hecho de visualizar con fe a Yhe Tsongkhapa es un método muy poderoso para recibir bendiciones de todos los Budas; y si con fe sincera tenemos una estatua de Yhe Tsongkhapa en nuestra casa, esta última se convertirá en un entorno sagrado y estaremos protegidos de la pobreza y la miseria.

Después de la muerte de Yhe Tsongkhapa, todo el país se hundió abrumado por el dolor de la pérdida de su precioso maestro. No solo ya no podían ver directamente a su maestro, sino que la mayoría de la gente no podía conocer su fisonomía, puesto que había muy pocas representaciones suyas. En consecuencia, varios artesanos comenzaron a pintar tangkhas y a reproducir estatuas suyas. Aunque Yhe Tsongkhapa no realizó en vida ninguna ostentación pública de poderes milagrosos, tras su muerte manifestó numerosas acciones sobrenaturales a través de sus estatuas y tangkhas. Debido a ello, ocho estatuas, en particular, adquirieron gran fama. Se conocen con estos nombres:

1) Yhe she par ma (El Venerable que Desapareció con una Sonrisa).
2) Yhe nga dra ma (El Venerable con un Mayor Parecido).
3) Yhe shen pen ma (El Venerable que aporta Mayor Beneficio a los Demás).
4) Yhe ku thim ma (El Venerable que se Disolvió en el Cuerpo).
5) Yhe nam pur ma (El Venerable que se Elevó en el Espacio).
6) Yhe tsong pon guelek ma (El Venerable Mercader Principal Guelek).
7) Yhe tso dog ma (El Venerable que Pacifica Conflictos).
8) Yhe ling pur ma (El Venerable que se Fue a Otra Tierra).

La historia de la primera estatua es la siguiente: En cierta ocasión, un humilde practicante necesitaba una estatua de Yhe Tsongkhapa para hacer un retiro, pero como no consiguió encontrarla, él mismo hizo una pequeña y la dispuso sobre su altar. Para él era la presencia viva de Yhe Tsongkhapa y cada día se postraba ante ella y le hacía ofrendas antes de empezar su meditación. Un buen día, al surgir de la meditación vio que la estatua se disolvía poco a poco en luz. Mientras la contemplaba, la estatua le sonrió, se elevó en el espacio y desapareció. El meditador se quedó atónito y no podía creer lo que veían sus ojos. Después de reflexionar durante mucho tiempo, decidió ir a ver a su maestro y contarle lo que había ocurrido. Su maestro quedó muy complacido y le dijo que hiciera otra estatua exactamente igual que la anterior. Así lo hizo, y esta estatua se conoce como El Venerable que Desapareció con una Sonrisa.

La segunda y tercera estatuas las hicieron dos artesanos que acordaron una competición amistosa para ver cuál de ellos era mejor artista. Llevaron las estatuas a un gran lama para que juzgase cuál era la mejor. Mientras el lama las examinaba con una mente de fe, una de ellas habló y dijo: «Yo tengo un mayor parecido», y la otra contestó: «Yo aporto mayor beneficio a los demás». Y por ello estas estatuas recibieron estos nombres.

La cuarta estatua recibió el nombre de otra que perteneció a un meditador llamado Ñiungne Lama, cuya práctica principal era el yoga del Guru Yhe Tsongkhapa. En su altar guardaba su estatua y la consideraba como el mismo Yhe Tsongkhapa. Cada día realizaba el yoga del Guru, desde las oraciones de refugio hasta la disolución de Yhe Tsongkhapa en su corazón. Debido a que practicaba con mucha sinceridad, cultivó un corazón puro y alcanzó una experiencia especial de concentración. Un día, mientras visualizaba que Yhe Tsongkhapa se disolvía en su corazón, sintió que se había disuelto de verdad en él, y al surgir de la meditación comprobó que la estatua que tenía en su altar había desaparecido por completo. Después de esta experiencia alcanzó muchas elevadas realizaciones. Las noticias de este suceso se difundieron con rapidez y el artesano de esta estatua se hizo muy famoso. Más tarde, construyó otra estatua de Yhe Tsongkhapa y la llamó El Venerable que se Disolvió en el Cuerpo.

La quinta estatua perteneció a un monasterio donde un practicante muy sincero solía verla elevarse en el espacio y volver a su lugar sobre el altar. Por ello, a esta estatua se le dio el nombre de El Venerable que se Elevó en el Espacio.

La sexta fue hecha por un ministro de un gobierno que era un sincero discípulo de Yhe Tsongkhapa, y el propio Yhe Tsongkhapa la bendijo. Un día, una mala persona llena de celos se la robó, la llevó a un lugar alejado y la tiró a un río. Al cabo de un tiempo, un importante mercader llamado Guelek viajaba a caballo por aquel paraje cuando vio un arco iris de brillantes colores que se elevaba verticalmente, como si saliera del lecho del río. Pensó que era una extraña señal y decidió pasar allí la noche. Puesto que a la mañana siguiente el arco iris todavía estaba allí, decidió investigar. Aunque la gente del lugar no veía nada en el río, Guelek no se quedó  convencido. Para protegerse se ató una cuerda, se metió en el agua helada y buceó hasta el fondo, donde encontró la estatua de Yhe Tsongkhapa irradiando luces de colores brillantes como un arco iris. Cuando salió a la superficie, los presentes quedaron asombrados de que no se hubiera ahogado en las aguas heladas, y aún más cuando vieron que traía consigo una preciosa estatua. Puesto que fue Guelek, el principal de los mercaderes, quien recuperó la estatua, más tarde recibió el nombre de El Venerable Mercader Principal Guelek.

La séptima estatua procede de un lugar del este del Tíbet donde hubo una larga guerra civil. Los habitantes del lugar ansiaban que la lucha terminara y para conseguirlo fueron a pedir consejo a un lama famoso por ser un gran meditador y le preguntaron qué podían hacer. El lama les dijo que construyeran una gran estatua de Yhe Tsongkhapa en su ciudad y le hicieran ofrendas y súplicas. Así lo hicieron y al poco tiempo las luchas cesaron y la paz prevaleció en toda la región. Más tarde a esta estatua se la llamó El Venerable que Pacifica los Conflictos.

La octava estatua recibe su nombre de otra muy venerada de Yhe Tsongkhapa que desapareció de forma misteriosa del Tíbet. Varios practicantes sinceros con poder de clarividencia sabían que la estatua se había marchado a tierras lejanas, de lengua y costumbres diferentes y donde el suelo estaba cubierto de diamantes. También vieron que la estatua aportaba grandes beneficios a esa región y por ello se decidió construir otra similar, a la cual le dieron el nombre de El Venerable que se Fue a Otra Tierra.

Milagros como estos no solo ocurrieron en el pasado, incluso hoy día hay numerosas estatuas y otras representaciones de Yhe Tsongkhapa con cualidades especiales. Por ejemplo, en el Tíbet, había un gueshe, que conocí muy bien cuando estaba en el monasterio de Sera, llamado Gueshe Yhatse. Cuando completó su adiestramiento de gueshe se retiró a una cueva en una montaña para hacer un retiro y permaneció allí durante el resto de sus días viviendo como Milarepa. Cuando murió, sus muchos discípulos junto con un gran número de observadores fueron a la cueva para ofrecerle sus respetos y con gran asombro observaron que a la estatua de Yhe Tsongkhapa de Gueshe Yhatse le había crecido el cabello y los dientes. Escuché esta historia directamente de sus discípulos, algunos de los cuales conozco bien.

Mi primer maestro de filosofía en el monasterio de Ngamring Yham­paling se llamaba Gueshe Palden. Una vez hizo un retiro largo de aproximación cercana de Yhe Tsongkhapa contando oraciones de Migtsema. Al final de su retiro, en una de las cuentas de su mala [rosario] apareció la imagen de Yhe Tsongkhapa. Gueshe Palden me las mostró y yo la vi con mucha claridad.

Hay muchos otros relatos como estos que muestran que, incluso en estos tiempos impuros, los practicantes sinceros pueden recibir incesantes bendiciones de Yhe Tsongkhapa.

Historia y linaje de las instrucciones

El yoga del Guru Yhe Tsongkhapa según el linaje Segyu lo enseñó originalmente Buda Manyhushri como parte de su texto especial Escritura de emanación kadam. El mismo Yhe Tsongkhapa lo extrajo de este texto. Hoy día esta práctica se conoce en tibetano como Ganden Lhagyema o, en español, Cientos de Deidades de la Tierra Gozosa. El nombre deriva del hecho de que en la primera estrofa invitamos a Yhe Tsongkhapa a descender del corazón de Buda Maitreya, a quien se conoce como Protector de los Cientos de Deidades de la Tierra Gozosa.

Yhe Tsongkhapa transmitió esta instrucción a Yhe Sherab Sengue, uno de sus discípulos principales. Yhe Sherab Sengue nació en el norte del Tíbet en la región de Tsang. Fue un sagrado maestro de meditación y un gran erudito y tenía miles de discípulos, entre ellos Yhe Guendundrub, el primer Dalai Lama. Fue el sostenedor del linaje de las enseñanzas tántricas de Yhe Tsongkhapa y, como el propio Yhe Tsongkhapa predijo, estableció el Colegio Tántrico de Gyume en el centro del Tíbet y el Colegio Tántrico de Segyu en el norte del país.

Yhe Sherab Sengue transmitió estas instrucciones a Dulnagpa Palden Sangpo, uno de sus discípulos principales. Palden Sangpo también nació en Tsang, en la ciudad de Tanagdo, cerca del monasterio de Tashilhumpo, y fue ordenado monje en el monasterio de Narthang. Después de recibir estas instrucciones, las puso en práctica con sinceridad y, como resultado, alcanzó elevadas realizaciones espirituales. Fue capaz de ayudar a muchos enfermos curándoles de dolencias graves y pacificando obstáculos por medio de acciones curativas vinculadas con la oración de Migtsema.

Por lo general, muchas personas son atacadas por unos espíritus llamados Behar. Estos espíritus entran en el cuerpo de la persona provocándole la locura, interfiriendo en su desarrollo espiritual o causándole la muerte prematura. Una vez, cuando Palden Sangpo estaba haciendo un retiro sobre la oración de Migtsema en un lugar llamado Sepu, un espíritu Behar empezó a atacar a una familia adinerada de los alrededores. Varios de sus parientes habían muerto víctimas de estos espíritus, y ahora uno de ellos intentaba entrar en el cuerpo del hijo de la familia. Los miembros de su familia estaban muy preocupados y pidieron a Palden Sangpo que impidiera que el espíritu perjudicara a su hijo. Palden Sangpo aceptó sus ruegos y dio al padre unas cuentas del mala que había utilizado durante su recitación de Migtsema. Le dijo: «Cuando el espíritu entre en el cuerpo de tu hijo, pon una cuenta inmediatamente en cada salida de tu casa. Esto quizás lo aterrorizará, y si esto ocurre, ven a buscarme». El padre hizo exactamente lo que Palden Sangpo le había aconsejado y de este modo atrapó al espíritu en su casa. Este estaba aterrorizado y gimió: «Quiero escapar de esta casa, pero hay muchos poderosos y terribles seres coléricos que me lo impiden».

El padre fue a buscar enseguida a Palden Sangpo y le pidió que fuera a su casa. Al llegar, Palden Sangpo preguntó al espíritu: «¿Cómo puedes causar tanto daño a los maternales seres sintientes cuando tú mismo no puedes soportar ni este insignificante sufrimiento? De ahora en adelante no has de perjudicar a nadie más. Si no prometes dejar de hacerlo, Yamantaka no te dejará libre». El espíritu contestó: «Estoy bajo las órdenes del jefe de los espíritus Behar. Si no causo daño a nadie, mis poderes se debilitarán y sufriré. Por favor, no me pidas esto, reduce mi compromiso». Palden Sangpo dijo al espíritu: «Al menos has de prometer que no perjudicarás a aquellos que reciten las oraciones de Ganden Lhagyema o Migtsema». Y el espíritu contestó: «Sí, esto te lo puedo prometer». Entonces, Palden Sangpo retiró las cuentas del mala de las salidas de la casa, el espíritu abandonó de inmediato el cuerpo del hijo y desapareció. El muchacho volvió a la normalidad y dejó de sufrir. Más tarde, la gente comprobó que aquellos que recitaban las oraciones de Ganden Lhagyema o Migtsema estaban protegidos de los daños causados por los espíritus Behar.

Las oraciones de Ganden Lhagyema y Migtsema proceden de la Escritura de emanación kadam. Los seres ordinarios no pueden percibir esta escritura, cuya naturaleza es la misma que la de la sabiduría de Manyhushri, y las instrucciones que contiene no están escritas en letras comunes. Para que los seres ordinarios pudieran ver estas oraciones, Palden Sangpo las escribió con letras comunes en forma de prosa. Más tarde, Khedrub Sangye Gyatso redactó los versos que ahora recitamos.

Yhe Palden Sangpo transmitió estas instrucciones a Gyuchen Guendunpei, quien las transmitió a Gyuchen Tashipa, este a Yhe Samdrub Gyatso, este a Tsondrupa, este a Doryhe Sangpo, y este a Khedrub Sangye Gyatso. Finalmente, estas instrucciones llegaron a Yhe Phabongkhapa y a Kyabyhe Triyhang Doryhechang, Padre e Hijo espirituales.

Este es un linaje cercano extraordinario que fue transmitido por Buda Shakyamuni a Manyhushri y pasó de este último directamente a Yhe Tsongkhapa, Yhe Sherab Sengue y demás maestros. Gracias a la bondad de Yhe Sherab Sengue, Yhe Palden Sangpo y Khedrub Sangye Gyatso, estas instrucciones florecieron por todo el Tíbet. Puesto que estos lamas procedían de una región llamada Se, donde se encuentra el monasterio de Tashilhumpo, este linaje se conoce con el nombre de linaje segyu.

Los beneficios de esta práctica

Cuando practicamos el yoga del Guru Yhe Tsongkhapa según el linaje segyu, meditamos en nuestro Guru raíz bajo el aspecto de Yhe Tsongkhapa –la personificación de Avalokiteshvara, Manyhushri y Vajrapani–, ofrecemos la oración de las siete ramas y el mandala, hacemos súplicas con la oración de Migtsema, y a continuación realizamos las etapas de la práctica de meditaciones profundas. Si practicamos de este modo con sinceridad, podemos pacificar todo nuestro karma negativo, eliminar obstáculos y aumentar nuestros méritos, longevidad y realizaciones de Dharma. En particular, puesto que Yhe Tsongkhapa es al mismo tiempo una emanación de Avalokiteshvara (la personificación de la compasión de todos los Budas), Manyhushri (la personificación de la sabiduría de todos los Budas) y Vajrapani (la personificación del poder de todos los Budas), podemos mejorar con facilidad nuestras realizaciones de compasión, sabiduría y poder espiritual. Es muy importante aumentar nuestra sabiduría porque es el antídoto contra la ignorancia –la raíz de todo nuestro sufrimiento–. Buda dice en el Sutra de la perfección de la sabiduría: «Aquellos que carecen de sabiduría son como el ciego que tiene continuos problemas y sufrimientos porque no puede ver». El mejor método para aumentar nuestra sabiduría, y de este modo protegernos a nosotros mismos del sufrimiento, es practicar el yoga del Guru Yhe Tsongkhapa porque él es la emanación de la sabiduría de todos los Budas.

Si sobre la base de haber purificado nuestras faltas y obstáculos, y de haber aumentado nuestra longevidad, méritos, compasión, sabiduría y poder espiritual, confiamos en esta práctica, alcanzaremos con facilidad todas las realizaciones del sutra y el tantra, y finalmente lograremos la Unión de No Más Aprendizaje o Budeidad. Puesto que los seguidores de Yhe Tsongkhapa tenemos una conexión especial con él, si practicamos este yoga del Guru, podremos obtener con facilidad todos estos beneficios de seguir su doctrina.

Como hemos visto, Palden Sangpo subyugó a los espíritus Behar, protegió a muchas personas de muertes prematuras y pacificó su sufrimiento con la práctica de la recitación de Ganden Lhagyema y Migtsema. En el anterior relato, el espíritu Behar veía las cuentas del mala de Palden Sangpo como aterradores seres coléricos que, en realidad, eran Yamantaka. Esto indica con claridad que lograr la realización de Yhe Tsongkhapa es lo mismo que alcanzar la de Yamantaka, recitar la oración de Migtsema tiene la misma función que recitar el mantra de Yamantaka, meditar en Yhe Tsongkhapa es lo mismo que hacerlo en Yamantaka, etcétera. Yamantaka, o Shin yhe she en tibetano, significa ‘Oponente contra Obstáculos Externos, Internos y Secretos’. Por lo tanto, las prácticas de Ganden Lhagyema y Migtsema son poderosos métodos para pacificar estas tres clases de obstáculos. Los obstáculos externos son los daños producidos por humanos y no humanos, peligros causados por los elementos externos, como el fuego y el agua, diferentes clases de accidentes y falta de condiciones necesarias para la práctica espiritual. Los internos son las enfermedades, las intensas perturbaciones mentales y los malos pensamientos que surgen en nuestra mente. Los obstáculos secretos son las apariencias y concepciones ordinarias, y la apariencia dual sutil.

Aunque Yamantaka y Yhe Tsongkhapa son manifestaciones de Manyhushri, para los seguidores de Yhe Tsongkhapa, las prácticas de Ganden Lhagyema y Migtsema son más poderosas que la de Yamantaka. Hay tres razones para ello: 1) los seguidores de Yhe Tsongkhapa tienen una conexión directa con su doctrina, 2) el propio Manyhushri enseñó directamente las prácticas de Ganden Lhagyema y Migtsema, y Yhe Tsongkhapa es el Guru principal de las mismas, y 3) las instrucciones de Ganden Lhagyema y Migtsema tienen el linaje cercano extraordinario antes mencionado. Cuando alcancemos las realizaciones de las prácticas de Ganden Lhagyema y Migtsema lograremos no solo las realizaciones del Manyhushri apacible y colérico, sino también las de Avalokiteshvara y Vajrapani.

El Mahasidha Menkhangpa dijo:

 «El Dharma perfecto es el Lamrim, el Loyong y el Mahamudra».

Aquí, Mahamudra se refiere al Mahamudra del vajrayana, que contiene tanto las prácticas de las etapas de generación como las de consumación del mantra secreto. Las instrucciones de estos tres Dharmas –Lamrim (etapas del camino), Loyong (adiestramiento de la mente) y Mahamudra– son el corazón de la doctrina de Yhe Tsongkhapa y la esencia misma del Budadharma. Para alcanzar las realizaciones de estos tres Dharmas, hemos de recibir en nuestro interior las poderosas bendiciones de Yhe Tsongkhapa por medio de la práctica sincera de las oraciones de Ganden Lhagyema y Migtsema.

El Mahasidha Menkhangpa y el Panchen Lama Palden Yeshe compusieron once instrucciones diferentes sobre los rituales de las prácticas curativas combinadas con la oración de Migtsema. Estas son: 1) cómo provocar lluvia para el crecimiento de las cosechas, 2) cómo reunir nubes, 3) cómo curar la enfermedad física llamada drib, causada por espíritus y que hace que la persona se caiga y pierda el conocimiento sin ninguna razón aparente–, 4) cómo evitar el daño causado por las armas, 5) cómo prevenir la enfermedad drib en el futuro, 6) cómo curar la enfermedad llamada lung, 7) cómo curar cualquier incapacidad física y mental, 8) cómo protegerse contra bandidos, enemigos y ladrones, 9) cómo pacificar los obstáculos contra las cosechas, como las plagas de insectos, 10) cómo encontrar alimentos y 11) cómo pacificar los obstáculos en los viajes. Aquellos que han completado el retiro cercano de acción de Migtsema pueden realizar estas prácticas curativas por el beneficio de los demás.

En total hay ciento ocho rituales relacionados con la oración de Migtsema, escritos por varios autores, y todos ellos son métodos para ayudar a los seres sintientes.

La práctica de Migtsema es muy importante para lograr los deseos propios y los de los demás. Muchas personas ignoran esta práctica porque desconocen los beneficios de recitar la oración de Migtsema. Otros lo ignoran porque piensan que es una práctica simple. Algunos incluso piensan: «Esta práctica es demasiado fácil para un practicante tan avanzado como yo». Estas actitudes son concepciones erróneas. Una vez, un ministro de Mongolia pidió al Panchen Lama Palden Yeshe que le enseñara una instrucción menor que pudiera realizar cada día porque, por lo general, siempre estaba muy ocupado. El Panchen Lama le preguntó qué clase de meditación prefería y el ministro contestó que le gustaría recibir instrucciones sobre la oración de Migtsema. El Panchen Lama, sorprendido, le dijo: «¿Cómo puedes decir que la práctica de Migtsema es una instrucción menor? Ninguna otra la supera, puesto que contiene el significado de las ochenta y cuatro mil enseñanzas de Buda».