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Cómo solucionar nuestros problemas humanos

Las cuatro nobles verdades

Formato: Rústica
ISBN: 978-84-936169-3-9
Detalles: 2ª edición - enero 2009; Traductora: Mariana Líbano, Colaborador: Javier Calduch; 192 páginas, 129 x 198 mm.
Precio: 170.00 MXN  
 
Formatos disponibles
Rústica | audiolibro

En este mundo ajetreado, las experiencias de felicidad son breves y efímeras, y la paz interior se nos escapa. Los estados mentales negativos, como el deseo y el odio incontrolados, nos causan innumerables problemas tanto a nosotros mismos como a los demás, y nos impiden satisfacer nuestros más profundos deseos.

En la primera parte de este libro se presentan las famosas enseñanzas de Buda conocidas como Las cuatro nobles verdades, que nos ofrecen una solución clara y sencilla a todos nuestros problemas, y nos conducen al oasis de paz infinita que existe en nuestro corazón.

En la segunda parte se muestra con detenimiento cómo mantener la paciencia incluso al enfrentarnos con las circunstancias más adversas.


«Este libro nos muestra cómo encontrar paz interior en momentos de turbulencia.» — PUBLISHING NEWS


Extracto de este libro:

Cómo aprender a aceptar el sufrimiento

Por lo general, deseamos liberarnos de las sensaciones desagradables con tanta rapidez que no nos da tiempo a analizar de dónde proceden. Supongamos que una persona a quien hemos ayudado nos perjudica, que nuestra pareja no es afectuosa con nosotros o que un amigo o nuestro jefe en el trabajo nos desprecia e intenta hacernos perder la confianza en nosotros mismos. Nuestra manera habitual de reaccionar ante estas situaciones dolorosas es intentando eliminar el malestar que nos producen poniéndonos a la defensiva, acusando a los demás, intentando vengarnos de ellos o endureciéndonos de corazón. Por desgracia, al reaccionar de esta manera, no nos damos tiempo a analizar lo que ocurre en nuestra mente. En realidad, estas sensaciones desagradables no tienen tanta importancia. No son más que algunos momentos de mal tiempo en nuestra mente y no pueden causarnos un perjuicio duradero. No deberíamos tomárnoslas tan en serio. Puesto que no somos más que una persona entre innumerables seres, sentir malestar durante unos minutos no es un gran desastre.

Al igual que en el cielo hay espacio suficiente para se produzca una tormenta, también lo hay en nuestra mente para que surjan sensaciones desagradables; y del mismo modo que una tormenta no puede romper el cielo, estas tampoco pueden destruir nuestra mente. Cuando aparecen, no debemos tener miedo y perder el control, sino aceptarlas con paciencia, experimentarlas, analizar su naturaleza e investigar de dónde proceden. De este modo, descubriremos que las sensaciones desagradables no vienen del exterior, sino de nuestra propia mente. Las circunstancias y los demás seres no son los que nos producen malestar, sino que lo único que hacen es activar el potencial para experimentar sensaciones desagradables que ya existen en nuestra mente. Este potencial o impresión kármica es el residuo de las acciones perjudiciales que cometimos en el pasado influidos por las perturbaciones mentales, cuya raíz es la ignorancia del aferramiento propio. Si aceptamos las sensaciones desagradables con paciencia y no nos aferramos a ellas, purificaremos el potencial kármico del que surgieron y no tendremos que volver a experimentarlas.