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Ocho pasos hacia la felicidad

El modo budista de amar

Formato: Rústica
ISBN: 978-84-936169-5-3
Detalles: 1ª edición - julio 2003; Traductora: Mariana Líbano, Colaborador: Javier Calduch; 310 páginas, 129 x 198 mm.
Precio: 240.00 MXN  
 
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Rústica
En este libro inspirador se revelan métodos esenciales para generar amor y compasión universales, fuente de verdadera felicidad tanto para nosotros mismos como para los demás.

Es un detallado y práctico comentario a las ocho maravillosas estrofas que componen una de las enseñanzas budistas más apreciadas, el Adiestramiento de la mente en ocho estrofas. Compuesto por el gran Bodhisatva tibetano Langri Tangpa, en este breve poema se muestra cómo transformar las dificultades diarias en valiosas enseñanzas espirituales.

Durante siglos, estas liberadoras prácticas de meditación han proporcionado paz, inspiración y serenidad a innumerables personas en Oriente.

Ahora, en este libro, Gueshe Kelsang Gyatso comparte estas antiguas perlas de sabiduría con todos aquellos que buscan la felicidad permanente y dar verdadero sentido a sus vidas modernas.

«[…] induce en nuestro ser tranquilidad y compasión.» — NEW HUMANITY JOURNAL

Extracto de este libro:

Aceptar la derrota y ofrecer la victoria

Es posible que pensemos que si aceptamos la derrota, no podremos soportar el sufrimiento, pero, en realidad, lo cierto es lo contrario, porque al practicar la paciencia, no añadimos malestar interior a nuestras dificultades. Puesto que las preocupaciones, la depresión y el dolor son sensaciones, no son más que estados mentales y, por lo tanto, solo existen en nuestra mente. Si afrontamos las condiciones adversas con paciencia y una mente estable, no tendremos ningún problema. Aunque nos encontremos con situaciones difíciles o caigamos enfermos, no sufriremos. Si controlamos la mente de este modo, reduciremos el dolor, las preocupaciones y la depresión, y sentiremos verdadera paz interior. Además, si mantenemos una mente apacible, encontraremos soluciones a nuestros problemas con facilidad. La práctica budista no requiere una vida ascética ni sacrificios, sino que consiste sobre todo en controlar y transformar la mente. Cuando hayamos aprendido a hacerlo, comprenderemos el verdadero significado de las enseñanzas de Buda.

En el Tíbet conocí a numerosos practicantes que, aunque no eran famosos, practicaban aceptar la derrota y ofrecer la victoria en la vida diaria. Uno de ellos era un monje llamado Kachen Sangye, al que se le reconocía como un Bodhisatva. Cuando alguien le decía algo desagradable, lo aceptaba de inmediato, y si se le pedía algo, lo entregaba sin avaricia. Si en alguna tienda le cobraban más de la cuenta, pagaba sin rechistar, y si el tendero era pobre, le ofrecía incluso más. La posesión más valiosa de Kachen Sangye era una vasija de bronce. Un día, mientras estaba ausente de su habitación, un ladrón entró en ella y le robó la vasija. Cuando el ladrón salió a la calle, se encontró cara a cara con Kachen Sangye. Puesto que el monje lo conocía, el ladrón, avergonzado, dejó caer la vasija al suelo y se escapó corriendo. No obstante, Kachen Sangye sintió un intenso deseo de regalársela, por lo que fue a la casa del ladrón y le dijo: «No es necesario que corras, puedes tomar lo que quieras de mi habitación». La gente solía decir que si alguien le hubiera pedido que ofreciera su vida, lo habría hecho con alegría.

En el pasado se dieron numerosos ejemplos de practicantes como este, y no hay razón para pensar que no vaya a haber otros en el futuro. Aquellos que son capaces de pensar y actuar de este modo, no tienen problemas porque aceptan cualquier situación que se les presente.